La Prensa Paraguaya.

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Antes de la independencia, los jesuitas, fueron los primeros en establecer la imprenta en sus misiones. En los comienzos estas imprentas eran formadas por planchas de maderas del país, en las que con admirable paciencia y destreza los indios guaraníes burilaron en relieve las letras. Cada plancha constituía una página, y no son pocas las obras publicadas de este modo, todas en idioma guaraní. Mas adelante introdujeron los tipos sueltos, organizando imprentas, las principales en Loreto, Santa María la Mayor, San Ignacio Guasu y otros pueblos.

La bibliografía guaraní de los jesuitas es interesante y escasa, debido a que la mayor parte fue destruida y desbaratada en ocasión del extrañamiento de la Compañía.

El Paraguayo Independiente fue el primer periódico paraguayo. Fundado por el presidente, don Carlos Antonio López, su primer número apareció el sábado 26 de abril de 1845, respondiendo a una necesidad nacional. Se trataba, en efecto, de la defensa de nuestra soberanía, negada tenazmente por el dictador de Buenos Aires. Don Juan Manuel Rosas se empeñaba en que el Paraguay  no era sino una provincia rebelde y se proponía a someterle a su despótico dominio. Para esto preparo expediciones que fracasaron porque hubieron de ser empleadas en la conservación de un orden de cosas constantemente combatido.  Entre tanto, la prensa argentina, que respondía a esta política, atacaba al Paraguay, tratando de demostrar que su independencia era ficticia, que su libertad exterior no se apoyaba en ningún derecho, que tenia que volver necesariamente al seno del antiguo virreinato.

Don Carlos Antonio López se levantó contra estas pretensiones, con singular energía. La independencia fue jurada de nuevo. Y el país se apercibió a la defensa, militarizándose todos los ciudadanos y organizándose el ejercito nacional sobre la base de la más severa disciplina. El anciano magistrado no descansó ni un solo momento. Personalmente dirigió las obras de fortificación den la frontera amenazada, galvanizando el alma de nuestro pueblo con ardorosas proclamas. Y todavía le sobro tiempo para redactar su periódico, acumulando datos y documentos para probar la sinrazón del tradicional adversario del Plata.

En el Paraguayo Independiente, cuyo titulo solo es su programa, están nuestros mejores títulos y todos los antecedentes de nuestra emancipación. Es así como el primer presidente paraguayo es el fundador de nuestro periodismo y el primer cronista de nuestra independencia.

Hombre sesudo, lleno de meollo, no hace gala de un florido estilo, pero expone sus ideas con claridad y lógica, llevando el convencimiento al animo del lector. El Paraguayo Independiente es una fuente histórica de inapreciable valor y un monumento de nuestra cultura de antaño. Fue reeditado en 1859, en forma de libro, en dos volúmenes, con un índice utilísimo.

La colección consta de 118 números y varios suplementos conteniendo proclamas y manifiestos oficiales. El último número apareció el sábado 18 de setiembre de 1852.

Bajo la dirección y redacción del primer magistrado, pues el otro había culminado su misión con la firma del tratado del 15 de julio de 1852 con la República Argentina, por el cual esta reconocía la independencia del Paraguay.

Mas adelante cuando las labores oficiales requirieron toda la atención del Presidente de la República, paso la redacción y dirección a cargo del ilustrado Juan Andrés Gelly. Este publicista fue acometido por una grave dolencia, y se suspendió la aparición de El Semanario, por corto tiempo, y fue redactado después por don Idelfonso Bermejo y jóvenes paraguayos, hasta los comienzos de la guerra.

El Semanario es fuente de consulta para todo el que tiene que estudiar la historia patria, las negociaciones diplomáticas, los progresos del país.

Continúo publicándose hasta fines de 1868 y hasta la desocupación de la capital provisoria establecida en Luque.

Las correspondencias del ejercito escrita por Natalicio Talavera y Andrés Maciel serán siempre fuentes de informaciones interesantes respecto de nuestra gran guerra. En este periodo escribieron todos los intelectuales de la época José Berges, Gumersindo Benítez, Reverendo Fidel Maíz, Enrique López, Luis Caminos, Gaspar López y mucho otros. La colección consta de 753 números.

Durante los anos 1855, 1856, 1857 apareció El Eco del Paraguay bajo la dirección de don Idelfonso Bermejo, en el lapso de tempo de la suspensión temporaria de El Semanario, este diario fue declarado oficial en lo referente a la sección destinada a las publicaciones y los documentos emanados del gobierno. La colección consta de 108 números.

En esta época, más o menos, apareció una revista bajo el titulo de la Aurora, órgano de la Academia Literaria, en la que colaboraron los jóvenes entonces, Natalicio Talavera, Mariano Aguiar, Mateo Collar, Enrique López y Gumersindo Benítez.

Cuando estallo la guerra, en la imprenta que acompañaba al ejército se publicaba El Cabichuí, semanario de caricaturas, dibujadas principalmente por Saturio Ríos, y la redacción corría a cargo de Natalicio Talavera, los Presbíteros Espinosa, Bogado y Maíz, coronel Centurión y otros. Es una interesante y curiosa manifestación de patriotismo la colección de este semanario satírico. Contiene una sección en guaraní y era destinado exclusivamente para el ejército.

Del Cacique Lambaré, redactado todo en purísimo guaraní, se publicaron 13 números y constituía con el Cabichuí la alegría de la tropa durante las largas horas de servicio.

El Centinela, dirigido y redactado por el doctor Tristán Roca, ciudadano boliviano, apareció el 25 de abril de 1867 y terminó el 23 de enero de 1868, la colección consta de 48 números. Es también un periódico satírico e ilustrado con grabados en madera.

El último de los semanarios aparecidos durante la guerra tripartita en la segunda capital provisoria, establecida en Piribebuy, después de la batalla de Lomas Valentinas, em marzo 1º de 1868, fue La Estrella, cuyo redactor fue el Presbítero Geronimo Becchi, ciudadano italiano de larga residencia en el Paraguay. La colección consta de 37 números, el 38 se hallaba compuesto, pero no llegó a imprimirse, debido al asalto, saqueo e incendio de la capital por las fuerzas aliadas. El último número lleva la fecha de 30 de junio de 1869.

Con La Estrella termina la serie de periódicos aparecidos durante la guerra y comienza el segundo periodo constitucional, con La Regeneración, redactada por los jóvenes, entonces, Juan y José Segundo Decoud, Juan Silvano Godoi, Jaime Sosa Escalada y otros, pero su existencia fue de corta duración, habiendo sido empastelada durante un motín.

Extracto de artículo publicado en Cuadernos Republicanos, número 26 de junio de 1988. La Sociedad Tipográfica del Paraguay en el Primer Congreso Americano de Bibliografía e Historia, Buenos Aires-Tucumán 1816 – 1916.