Patricio Escobar. El Héroe de Ypecua.

 

La siesta de aquel 1 de junio  del año  1906  derretía sus oros en el verde esfuminado de Cerro Corá. La inmensa soledad de los dioses enmarcaba, el histórico paisaje y un silencio sagrado cubría todo el  panorama . . .

Y de pronto, protagonistas de aquella siesta otoñal, emergieron 4 jinetes en la escena. Vadeando arroyuelos y cruzando la meseta esmeralda, llegaron hasta cierto punto, desmontaron de sus mansas mulas y, mientras los sacerdotes NARCISO PALACIOS y JOSE NATALICIO ROJAS quedaban al cuidado de los montados, los otros dos siguieron caminando hacia el determinado punto que uno de ellos señalaba.

El sitio estaba ubicado en medio de dos árboles de Curupay-pytá y cuando llegaron a él, quien iba delante, después de mirar con penetrante y nostálgica mirada todos los alrededores, -y hasta podría decirse su pasado- se arrodilló y dijo:

-Monseñor, yo voy a ponerme aquí, de rodillas, para jurarle que en medio de estos árboles está la sepultura del Mariscal LOPEZ.

El llamado Monseñor, entonces Obispo del Paraguay, JUAN SINFORIANO BOGARIN, asegurándole que creía en su palabra, alzó al prosternado y estrechándolo entre sus brazos, lo bendijo.

Y así Cerro Corá vio de nuevo, 36 años después del martirologio patrio, a   quien   había   sido capturado prisionero en ese sitio después de haber venido guerreando desde Corrientes, a través de la diagonal  de sangre y  gloria.

La historia paraguaya, llena de luz y gloria, contempló esa marcial figura, erguida e imponente a pesar de los años y que con ese capítulo cerraba su larga vida dedicada al servicio de la Patria, del pueblo paraguayo y de la reivindicación histórica.

A quién JUAN SINFORIANO BOGARIN abrazaba emocionadamente y a quien la historia llamará el Héroe de YPECUA; el General PATRICIO ESCOBAR.

Nació PATRICIO ESCOBAR el 17 de marzo de 1843 en Caagüyruguá, compañía de San José de los Arroyos, fruto del matrimonio formado por don JOSE ESCOBAR y doña ANA BELLA CACERES.     .

Estudió y vivió su adolescencia en su villa natal y, comenzada la Guerra de la Triple Alianza, sentó plaza de soldado en el ejército, presentándose en el Campamento de Cerro León, cuyo mando ejercía entonces el General WENCESLAO ROBLES.

Su bautismo de fuego lo efectuó en la campaña de Corrientes y, de vuelta a Humaitá, fue ascendido a cabo 1º en 1866.

La flamante clase tomó parte en la batalla de Estero Bellaco el 2 de mayo de 1866, y su valor y arrojo le valieron, en tal ocasión, el ascenso a Sargento.

Actuó en Tuyutí el 24 de mayo, en Sauce Boquerón los días 16, 17 y 18 de julio, y en Curupayty el 22 de setiembre del mismo 1866. Figuró entre los muy pocos ascendidos; a Teniente Graduado (Alférez):  y la personal estima y consideración del Mariscal LOPEZ lo trasladaron al Cuartel General de Paso- Pucú, siendo designado Ayudante de Campo.

A Sub Teniente el 8 de julio de 1867; á Teniente 2º   el 14 de setiembre; a Teniente 1 º el mismo año y  a Capitán el 28  de abril  de  1868.

A Sargento Mayor el 24 de noviembre de 1868, en despacho firmado por el Mariscal en Pikysyry; a Teniente Coronel el 8 de enero de 1869, en despacho firmado en Azcurra, y a Coronel el 16 de octubre de 1869, en despacho firmado en el Cuartel General de Tandey.

En la post guerra, a General de Brigada el 16 de julio de 1874, y a General de División el 6 de junio de 1876, decreto firmado por el Presidente JUAN BAUTISTA GILL.

Casó en primeras nupcias con doña RAMONA IGNACIA GARCETE, de la sociedad caazapeña. De este matrimonio nacieron:

DESIDERIO, quien falleció siendo Capitán en 1901.

PATRICIO ALEJANDRINO, el famoso LEPATI, General de la Nación fallecido en 1951.G

JUSTO, quien murió siendo Coronel en el  año 1920.

BENIGNO, médico de nombradía, Senador y Director del Hospital Nacional, actual Hospital de Clínicas.  Fallecido en 1941.

IGNACIO, Diputado y Senador, Delegado Civil que fue de la ciudad de Villarrica, fallecido en 1940.

LUIS, abogado, Diputado, Senador, Jefe de Policía, Ministro del Interior y Ministro de Defensa Nacional, brillante profesor del Colegio Nacional, Escuela Normal de Profesores y la Escuela Militar, también fallecido y completando el clan familiar, CLARITA, CAROLINA y ADELINA.

En segundas nupcias, desposó a doña ESTALACION ESCOBAR, con quien tuvo la siguiente descendencia: JORGE, abogado, ALCIBIADES, LILIA Y CLODOMIRO, recordado y exquisito violinista, profesor durante  muchos años en  el Ateneo  Paraguayo.  Todos fallecidos.

Fue el general PATRICIO ESCOBAR una de las más fulgurantes y límpidas figuras de nuestra historia.

En tanto soldado, brilló con luces propias, en las grandes batallas de la Guerra Grande y, desde su  presencia  en el Campamento de  Armas  de  Cerro  León  su conducta  fue Ia de «un combatiente que deseaba vivamente cambiar la bayoneta  del  soldado  por   la  espada   de  General».

En tanto político, su arte de gobernar el Estado lo llevó a estadista y visionario, sin dejar ni ignorar su raigambre campesina y aliento popular.

En tanto jefe de familia, se distinguió por su dedicación a la formación intelectual de sus hijos, facilidad que él no tuvo; y en tanto amigo, fue íntegro y honesto en todas las manifestaciones de su  larga  vida que llegó  a la  cuenta  de 69 años.

De tez blanca, su piel fue adquiriendo con los años, el color cobrizo que dona el sol guaraní; sus ojos vivaces y pequeños, y profundamente negros, tenían y manifestaban una sabiduría empírica; y su talento y sensatez innatos iban del brazo de un humanismo solidario y un patriotismo sin claudicaciones.

De presencia dominante por la marcialidad de su figura, usó siempre barba crecida y una elegancia en el vestir que lo distinguía y personalizaba.

Saliendo del Chirigüelo, en 1870, camino de Cerro Corá, al frente de su raleada tropa, tuvo tiempo  para  atender  a unas damas en apuros,  desorientadas, enfermas y  perdidas en la inmensidad  de  Jos bosques norteños .

Detenido por una fuerza brasileña superior a la suya, fue intimado a rendirse ya que el Mariscal había muerto, según le comunicaron.  Contestó en la emergencia:

Si el Mariscal está muerto, la guerra está perdida y terminada, pero yo no rendiré mi espada a no ser que un oficial paraguayo me confirme tan infausta noticia.

Ante la arrogante contestación, el Jefe brasileño sacó su arma para ultimado, pero  una  de  las  mujeres socorridas por él, se interpuso entre ambos, y exigió un trato caballeresco, para quien tan caballerosamente se había comportado  con  ellas.

Confirmada por un oficial la  muerte  del  Titán,  rindió su espada y trasladado a Cerro Corá, armó en pabellón las armas de su  tropa y contempló, desde unos doscientos metros,  el  entierro  del  Mariscal  LOPEZ.

Preguntado si conocía al General ROA, contestó que sí y entonces fue llamado por Cámara, el Jefe Brasileño- y comandante en jefe de las fuerzas aliadas, para ser enviado junto a ROA y parlamentar comunicándole la muerte del Mariscal y para  invitarlo a deponer las armas.

El entonces Coronel ESCOBAR aceptó la misión, así como un montado, pero cuando le fue ofrecida una  espada,  contestó  con firmeza:

-Ya que no puedo llevar mi espada, iré desarmado;

Y  ante el requerimiento del por  qué,  respondió:

-Porque he jurado no tomar arma enemiga contra mi Patria!.

Fue devuelto a la línea de prisioneros y no pudo ir a tomar contacto con su Jefe,  camarada  y  particular  amigo, el General FRANCISCO ROA, el mártir del Chirigüelo.

No parecía predestinado a la política el General ESCOBAR. Es más, terminada la guerra y reintegrado a la Patria, se dedicó a las labores rurales y lejos estaba de pensar tan siquiera en intervenir en la tumultuosa política nacional de la post guerra.

Y su ingreso al ruedo político fue casual. Hacia 1872, cayó a reclutar gente para una nueva patriada, un presuntuoso capitán imbuido de ideas legionarias y prototipo del oficialismo antiparaguayo de entonces.

PATRICIO ESCOBAR fue reclutado entre muchos y cuando se hallaba formando filas para recibir adiestramiento, se dirigió  al  Capitán  y  le  dijo:

–           Veo que Ud. nombra  cabos y  sargentos  a  dedo;  y en este caso me permito recordarle que yo soy Coronel  de la Nación y . . .

No  pudo  terminar  la  frase  porque  el  capitanejo,  con su voz  más  tonante  le  increpó:

–           Quédese callado en la fila o si no . . .

Reaccionó el Héroe de  tantas  batallas  y  dirigiéndose  a la tropa  la  arengó:

–           Ustedes me conocen, son mis compañeros de armas de ayer. Síganme!.

El capitancito fue maniatado y remitido a lomo de mula a Asunción, en tanto PATRICIO ESCOBAR seguido por sus hombres, se refugió en los montes circunvecinos para luchar contra el oficialismo prepotente y antiparaguayo.

Y así nació, por designio de la Providencia, el revolucionario,  primero,  y  después,  el  genial político.

Triunfante  el  movimiento  revolucionario  encabezado por el General BERNARDINO CABALLERO, fue designado PATRICIO  ESCOBAR Jefe de la  Policía  de la Capital el 19 de febrero de 1884.

En esa revolución, halló el Partido Colorado el distintivo rojo que lo caracteriza hasta la fecha·: el entonces General PATRICIO ESCOBAR, para diferenciar las tropas revolucionarias de los Acá Morotí del Benigno Ferreira, el traidor, el legionario, procedió a repartir entre sus hombres pañuelos y cintillos para el sombrero pirí  de un subido color   rojo.

De entre todas las misiones cumplidas por PATRICIO ESCOBAR en la guerra contra la Triple Alianza, sobresale nítidamente el pasaje del Ypecuá, operativo de emergencia en el cual desplegó capacidad, espíritu de sacrificio, valentía  y  dotes  de  conductor.

De aquel pasaje histórico surgió este ahijado de la gloria con once heridas,  las  manos  quemadas  por  la metralla y la admiración del propio Mariscal LOPEZ, quien  mandó hacer un retrato del Héroe y se lo mandó a París a Juan Bautista Alberdi con esta dedicatoria: «Para mostrarle  como  peleamos  los  paraguayos».

El Estero Ypecuá se extiende desde Potrero, Mármol hasta Carapeguá y desagua en el río Paraguay. Toda su extensión es cenagosa, cubierta de algas y reptiles venenosos.

Cercados los efectivos nacionales y terminadas las acciones de Loma Valentinas en 1868, se decidió el cruce del estero. Esta acción que demandó y demanda la admiración de propios y extraños, estuvo a cargo del Mayor PATRICIO ESCOBAR, quien fue el último en cruzarlo, con el pecho atravesado por una bala y las manos destrozadas por la fusilería enemiga.

Organizó el vado y el salvataje de los retrasados y heridos, hizo preparar alimentos, consiguió carretas y botes y balsas de madera, algunas, y otras de cuero inflado,  estimuló, acompañó, guerreó y pudo arribar a la cita de honor de Piribebuy con la frente en alto y comandando aquella legión de bravos indomables.

Fue llamado por  el  Mariscal  LOPEZ  y  se  presentó  a él, aún sin  ser  curadas sus heridas..  El Mariscal, asombrado y orgulloso, le ofreció asiento y le hizo traer una  taza  de caldo,  escuchando  las palabras   de  aquel  parte  inmortal.

Y en ese instante, PATRICIO ESCOBAR, sintió que la Patria latía en su pulso y que la Patria brillaba en la cárdena  luz  de  sus  heridas.

El General PATRICIO ESCOBAR honra y prez de la nacionalidad, no sólo sirvió leal, valerosa y sacrificadamente los cinco años ininterrumpidos, de la  Guerra  contra  la  Triple Alianza.

Fue asimismo un servidor de la Nación en jornadas políticas y civiles, dentro de una conducta rectilínea en donde sobresalían su acrisolada honradez, su patriotismo- y su aguda visión  de Estadista.

Jefe de Policía desde el 19 de febrero hasta el 31 de marzo de 1874;

Ministro  de Guerra y Marina desde el  1 de abril hasta el 17 de octubre del mismo año;

Presidente de la República, en el quinto período constitucional, desde el 25 de noviembre de 1886 hasta el 25 de noviembre de 1890;

Senador de la Nación, desde el 1 de abril de 1891 hasta el 31 de marzo de 1897 y  desde  1 de  mayo  de  1898 hasta el 12 de agosto de  1904.

Sirvió a la Nación Paraguaya más de la mitad  de  su vida.

Durante su presidencia fue ensanchado el  égido  municipal  de  la ciudad  de Asunción;

Fue promulgada la ley  de  Obras  Públicas,  destinando el producido de la venta de tierras y yerbales fiscales a  una serie de construcciones como ser: puertos, terminación  del edificio del Palacio, del Oratorio, de la Aduana, cuarteles, escuelas, puentes,  caminos,  telégrafos,  compra  de  cañones y la fundación del Banco Agrícola;

Fue creada la Banda Presidencial; siendo el Primer Presidente en usarla y que se la entregó a su sucesor  el Presidente Juan G. González;

Fue constituido el Poder Judicial, oficializado el Banco Nacional del Paraguay  con  sucursales  dentro  y  fuera  del país;

Fue fundado el Diario Oficial de la  Administración Pública;

Fue fomentada la inmigración;

Fue iniciada la, industrialización del tanino y fue incrementada la  industria  nacional;

Fueron fijadas las jurisdicciones de las comandancias militares;

Fue creada la Mesa Topográfica Nacional; Fue prolongada la vía férrea hasta Villarrica;

Fue creado  el Departamento  Nacional  de Ingenieros;

Fue construido  el  Teatro  Municipal; Fue  creada la Universidad  Nacional;

Fueron  promulgadas  las  leyes  de  enseñanza  secundaria y   superior;

Fueron creados los colegios nacionales de segunda enseñanza en Concepción, Villarrica, Encarnación, Pilar y Paraguarí;

Fue sancionado el Código Civil y el de Procedimientos Penales:

Fueron creados  el Museo y la biblioteca Nacionales; Fue  construido  el  edificio  del  Hospital  de  Caridad,  actual Hospital de Clínicas.

Fue de los primeros en vislumbrar el peligro de la invasión boliviana y el primero que tomó efectivas medidas. Cuando el avance boliviano se hizo sentir, destacó una Comisión Militar al mando del Capitán de Navío DOMINGO ANTONIO ORTIZ -también héroe de la Guerra Grande- que ocupó Puerto Pacheco, apresó a la guarnición  extranjera  y  procedió  a  fundar Bahía  Negra.

Vale la pena recordar que durante su Presidencia, el Presidente de los Estados Unidos de América, RUTHEFORD HAYES, de acuerdo al laudo sometido a su arbitraje, adjudicó a nuestro país gran parte del Chaco, en litigio entonces con la República  Argentina.

Y hay un capítulo especial que determina el arraigo popular de su gobierno; durante su presidencia la democracia paraguaya florece con la fundación de los dos partidos  tradicionales  del  país.

El 2 de julio  de  1887es fundado el Partido LiberaJ  y el 11 de setiembre del mismo año, el Partido Colorado, concentraciones cívicas que fueron posibles gracias a la política de respeto e igualdad que  primó  en todos los actos de  su   gobierno.

En el mes de agosto de 1869, en San Estanislao, el Teniente Coronel PATRICIO ESCOBAR, recibe órdenes, directas del Mariscal FRANCISCO SOLANO LOPEZ, en el sentido de destacar de su división una compañía para cumplir con la orden de fusilamiento del Coronel VICENTE MONGELOS, quien se hallaba en el patio del Cuartel General, antiguo Convento jesuita, fuertemente custodiado,  bajo un árbol de naranjo.

Dada la orden al Comandante  de Rifleros de su División, ESCOBAR recibe otra, extraña y paradójica: acompañar en su prisión al Coronel MONGELOS.

Se encuentran los amigos, se abrazan Los camaradas, y, sentados sobre  el  césped,  hablan  de sus futuros  inciertos y de las vicisitudes y veleidades de la guerra y la fortuna. Ambos creen que serán  fusilados juntos.

Llegado el momento, MONGELOS es llamado y al irse, joven, marcial, valiente, y viendo la desvaída casaca de ESCOBAR, le propone cambiarla por la suya, ya que «adonde voy no necesitaré uniforme»; así lo hacen en un gesto final de hermandad y se abrazan  en esa fresca mañana  invernal de  aquel  1869.

MONGELOS enfrenta el pelotón de fusilamiento con entereza ·Y ESCOBAR escucha la descarga mortal, rezando por el camarada   caído  y   esperando  estoicamente  su  turno.

Mas, cumplidos los rituales castrenses de estilo, ESCOBAR es devuelto sin ninguna explicación al Comando de su División, y continúa batallando luciendo la guerrera azul y vistosa del otrora preferido Jefe de Seguridad del Mariscal LOPEZ.

El 4 de enero de 1889, por causas no determinadas se incendia la Iglesia de la Encarnación; el primero en hacerse presente en el lugar del siniestro es el Presidente de la República acompañado  de dos de sus hijos.

Ordena, organiza, dirige, trabaja, va y viene tratando de salvar  lo que se pueda,  y  recién  al mediodía  siguiente se retira  a descansar  no  sin  antes  prometer  al  pueblo  que la Iglesia será restaurada  en la brevedad  posible y en un mejor  lugar. Estaba entonces en el actual Estadio Comuneros.

Empeñada su palabra, recorre a caballo la Asunción de entonces, buscando un sitio ideal para la  erección  de  la gran obra que concebía y que tuvo al Padre Colmán como el  mayor  inspirador  y  obrero.

Y al fin, entre unas zarzas y piedras  ladeadas  en una de las  colinas de la Capital, mirando hacia la rosa de los vientos, indica que ese lugar es el  destinado  para  la sede del edificio de la Iglesia de la Virgen  de la Encarnación.

Y el pueblo paraguayo, cada vez que pasa frente a este imponente,  majestuoso  y   clásico edificio,  debe  recordar   al Padre Colmán, y al General PATRICIO ESCOBAR , orando por ellos y agradeciendo a la Providencia la fecundidad y el altruismo de sus vidas.

No era hombre de muchas palabras.  Y  sí era hombre de palabra.  Aislado de  la  política,  ya  de  sesenta  y  pico de años, de barba y cabellos blancos, erguido siempre pero ya cansado, se refugió en su casa de General Díaz y 25 de noviembre, hoy  Nuestra  Señora  de  la Asunción.

Una revolución de las tantas que nos ha brindado el régimen liberal fracasó a los primeros embates y  uno  de sus jefes, el Comandante AFREDO APONTE, herido, es conducido a la casa del Patricio, donde obtiene asilo y asistencia médica.

Noticiada la policía, va a buscarlo varias veces y cuando se le niega la entrega del herido, pretende forzar la entrada. Entonces, el anciano manso y callado, el cabo de Corrientes, el Mayor de Ypecuá,  el Coronel de Cerro Corá, el ex Presidente: de la República, se planta ante las fuerzas policiales y les dice que para llevarse al herido, «primero tendrán  que  pasar  sobre  mi  cadáver».

Y es tan grande la personalidad de aquella legendaria figura, tanto el respeto que inspira,  que la Policía se retira y APONTE -su enemigo político- salva su libertad y tal vez su propia vida.

1912.El General BERNARDINO  CABALLERO,  el  Centauro de Ybycuí, el Héroe de Timbó, Acosta Ñú, Ytororó, Avaí, se enfrenta con la muerte y quiere despedirse de su gran amigo, el General PATRICIO ESCOBAR.

Lo manda llamar, pero ESCOBAR, también en el umbral del tránsito final sólo puede responder al requerimiento con  esta  frase:

-Dígale  a Caballero  que dentro  de  muy  poco  lo voy a seguir  adonde vaya . . .

CABALLERO muere el 26 de febrero de ese año, y antes de dos meses, el 19 de abril PATRICIO ESCOBAR   ingresa a la inmortalidad .

Aquella amistad y aquella afinidad que sobrevivieron a más de cincuenta  años de vicisitudes, vuelven  a unirlos en el año de su muerte.

Y así, serenos, parcos, valientes en la vida y en la muerte, suben  al  Olimpo  a  dialogar  con  los  dioses.

Fuente.: Articulo de Jesus Amado Recalde publicado en Cuadernos Republicanos Nº 10 en febrero de 1975, Asuncion-Paraguay.