Buscan incorporar agresión psicológica como agravante de hasta 8 años

Abarcar todos los escenarios posibles de un ambiente de violencia familiar y no dejar ningún cabo suelto es lo que pretende el proyecto que modifica el artículo 229 de la ley 1160/97 del Código Penal.

Una modificación del artículo de violencia familiar del Código Penal, incluye la agresión psicológica a niños o en presencia de ellos como un agravante que puede elevar la pena hasta ocho años. Este es uno de los cambios con media sanción en el Legislativo y que podría convertirse en ley.

El planteamiento ya pasó por ambas Cámaras del Congreso, pero sufrió nuevos cambios en Diputados, donde tras una recomendación de la comisión de Asuntos Constitucionales se incluyeron más detalles descriptivos a los agravantes de las penas.

Si bien se mantiene la pena de uno a seis años, se aclara que la misma alcanzará a quien, aprovechándose del ámbito familiar, ejerciera actos de violencia física o psicológica contra su cónyuge o pareja sentimental, aun después de finalizada la relación por ambos o una de las partes.

El artículo 3° señala que la pena podrá ser aumentada hasta ocho años: cuando el acto de violencia física o psicológica se realizare en contra de niños, niñas y adolescentes o en su presencia.

La legislación no solamente habla de relaciones sentimentales, sino de una persona adulta mayor o con discapacidad con quien conviva en un ámbito familiar, sin que exista vínculo de parentesco

También será un agravante cuando el agresor utilizara un arma u otro instrumento para ejercer violencia física o psicológica contra la víctima.

La diputada Rocío Vallejo, quien preside la comisión de Asuntos Constitucionales desde la cual se propusieron los cambios, explicó que la idea es determinar de una forma más precisa las situaciones de violencia que pueden ocurrir.

“En el artículo tan sensible que hace a la descripción típica de la violencia familiar, se han establecido algunas aclaraciones de quiénes entran dentro de esta clasificación”, comentó la legisladora.

En tal sentido, se define al “ámbito familiar”, como en el que aún sin convivencia se asume, en las relaciones de cónyuges o de pareja sentimental; y en el vínculo de parentesco hasta el cuarto grado de consanguinidad y segundo de afinidad.

Estas modificaciones deberán ser aceptadas en la Cámara de Senadores, a fin de que la nueva versión quede sancionada.