Primer implante cerebral del mundo trata con éxito depresión severa de un paciente

El enfoque del "histórico" estudio podría aplicarse a otras enfermedades de la red cerebral para avanzar en un tratamiento personalizado para los problemas neuropsiquiátricos.

La depresión severa resistente a los tratamientos puede mejorar de forma sostenida gracias a un nuevo enfoque de medicina de precisión con estimulación cerebral profunda, según ha demostrado un equipo, que implantó a una paciente un dispositivo que desencadena la estimulación eléctrica.

El estudio que publica Nature Medicine es una prueba de concepto que revela cómo puede usarse la actividad cerebral para proporcionar tratamiento personalizado para las enfermedades neuropsiquiátricas.

El equipo investigador indicó que aún hay que seguir probando esta técnica con otros pacientes, pero este estudio «señala el camino hacia un nuevo paradigma que necesitamos desesperadamente en psiquiatría», señaló Andrew Kristal, de la Universidad de California San Francisco (UCSF).

«Hemos desarrollado un enfoque de medicina de precisión que ha gestionado con éxito la depresión resistente al tratamiento de nuestra paciente, identificando y modulado el único circuito de su cerebro que estaba asociado a sus síntomas», destacó el científico.

La depresión grave es un trastorno neuropsiquiátrico con altas tasas de resistencia al tratamiento.

La estimulación cerebral profunda (ECP), un procedimiento médico en el que unos electrodos implantados envían impulsos eléctricos a estructuras específicas del cerebro, es una terapia prometedora para la depresión resistente al tratamiento.

Sin embargo, ensayos clínicos previos habían mostrado un éxito limitado en su uso, en parte porque muchos dispositivos solo pueden dar una estimulación eléctrica constante, y normalmente centrada en una única zona del cerebro, por lo que no pueden responder a la variabilidad de los síntomas del paciente.

Los investigadores descubrieron patrones de actividad eléctrica cerebral relacionados con los estados de ánimo e identificaron nuevas regiones del cerebro que podían ser estimuladas para aliviar la depresión, además encontraron un biomarcador neuronal –un patrón específico de actividad cerebral que indica el inicio de los síntomas–.

En un primer paso mapearon los circuitos cerebrales de depresión de la paciente y después caracterizaron el biomarcador, explicó a UCSF en un comunicado.

En junio de 2020, implantaron a la paciente un dispositivo de neuroestimulación que ya había usado con éxito en el tratamiento de la epilepsia.

Para personalizar la terapia, uno de los electrodos del aparato se puso en la zona del cerebro donde el equipo había encontrado el biomarcador y el otro en la región del cerebro del circuito de la depresión.

El primer electrodo controlaba constantemente la actividad y cuando detectaba el biomarcador señalaba al otro electrodo que administrase una pequeña dosis de electricidad durante seis segundos, lo que hacía cambiar la actividad neuronal.

Este enfoque personalizado alivió los síntomas de depresión de la paciente «casi de inmediato», dijo Krystal, en contraste con el retraso de cuatro a ocho semanas de los modelos de tratamiento estándar, y ha durado los 15 meses que lleva el dispositivo.

 

Fuente: FEW (EFE, UCSF, Nature Medicine)