Encuestas y Elecciones Municipales

Por: Leandro Prieto Ruiz

Un 15 de noviembre del año 2015 se realizaban en toda la República del Paraguay las elecciones municipales.

En Asunción, 10 minutos antes del cierre de los locales de votación, el candidato para la reelección, Arnaldo Samaniego, se autoproclamaba ganador, e incluso, fue a la casa del entonces Presidente del Paraguay, Horacio Cartes, para festejar la victoria. Horas después, el TREP daba como ganador a su adversario Mario Ferreiro.

¿Qué ocurrió?

Bueno, al contrario de lo que la gente piensa, la política es una actividad donde predominan las emociones, las pasiones, en desmedro de la razón. El autoproclamado político no tuvo en cuenta aquellas encuestas que daban como ganador a su oponente y como consecuencia lógica cayó de pleno en el error emocional que le generó la Boca de Urna que lo dejaba victorioso, sin tener en cuenta que en esa misma métrica existió en su momento hasta un 14% de “no responde”.

Las encuestas son herramientas de trabajo que nos reflejan el presente y no elementos de predicción, ni mucho menos de la verdad. Si fuera así, deberíamos dejar de realizar costosas elecciones sustituyéndolas por una gran encuesta nacional. Tampoco son objeto de publicidad o marketing ya que los profesionales en la materia sostienen que no influyen en el voto o decisión del elector. 

Ahora bien, sí hay que saber interpretarlas y analizarlas de modo a tener diagnósticos que nos permitan realizar pronósticos o, mejor dicho, la creación de escenarios posibles.

Esos escenarios posibles son una pluralidad de sucesos que eventualmente podrían acaecer, o no, por tanto, la prudencia y la humildad deben ser los rectores en la carrera política.

Para recordar un dato de aquellas elecciones del año 2015:

Una encuesta elaborada 35 días antes de las elecciones daba ganador a Mario Ferreiro con 47,5% frente a Arnaldo Samaniego con 30,3%.

La misma encuestadora volvía a recabar datos 15 días antes de las elecciones municipales y ya poco había variado el panorama entre ambos, quedando en la punta Mario Ferreiro con 49,1% y Arnaldo Samaniego con 31,6%. Así mismo, en dicho lapso, en ambas encuestas, tampoco varió el “Ninguno” y el “No sabe/no responde” que oscilaron, sumados, entre 14,4% y 15,2% respectivamente, coincidiendo luego con aquel 14% que no respondía a la boca de urnas.

Otra encuesta que daba como ganador a Arnaldo Samaniego también concordaba con lo arriba mencionado, determinando un total de un 13,2 % entre los “No sabe/no responde” y los “Ninguno”.

Yendo un poco más atrás y al solo efecto comparativo, en las encuestas para las presidenciales del año 2013 el “No sabe/no responde” y el “Ninguno” variaron entre un máximo de 8,8 a un mínimo 3. Esto quizás se debió a que en aquella ocasión la oferta electoral fue mucho más variada satisfaciendo así la demanda ciudadana.

Con esto no se quiere decir que ese porcentaje es el definitorio, pero sí es uno muy importante para tener en cuenta como también el grado de rechazo/aceptación y el de conocimiento a la persona del candidato.