Paulo Londra vuelve a la escena musical

El juez interviniente dictaminó que el artista de 23 años ya no tiene obligaciones contractuales con Big Ligas, su antigua discográfica.

El cantante de rap viene de un largo conflicto con Ovy on the Drums (Daniel Oviedo) y el empresario Kristoman (Cristian Salazar) dueños del sello Big Ligas con quienes el trapero firmó un contrato en 2017 en el que le entregaba a dicha empresa los derechos de autor de cualquier obra que incluyera su voz.

De acuerdo a la información publicada por Billboard, Londra había conseguido una importante victoria después de que un juez decidiera que el cordobés ya no tiene más obligaciones discográficas ni futuros compromisos contractuales con Big Ligas, su anterior sello discográfico, el cual había cofundado junto a los colombianos Cristian Salazar (conocido como Kristoman) y el productor Daniel Oviedo, más célebre por su alter ego artístico Ovy On The Drums.

El tweet de Billboard que hizo explotar las redes reza: “Un juez otorgó a Big Ligas una moción de emergencia para revisar la denegación de la suspensión de la orden que determina la posesión de la propiedad, poniendo una suspensión temporal en el veredicto a la espera de una revisión adicional”, aclararon sobre la puja legal entre Londra y su ex sello, quienes apelaron y pidieron una nueva revisión sobre la esperada finalización del contrato que firmaron en 2018. En definitiva, habrá que esperar un poco más para que Londra se “libere”.

Un rato más tarde, el propio Londra se refirió al tema en sus Instagram Stories: “Inmensa alegría. Gracias a todos, gracias a Dios. Es un primer y gran paso. Falta poco”, escribió con la canción “Lose Yourself” (de Eminem, su artista favorito) como banda sonora para su buena noticia.

En su defensa, Londra alegó que los colombianos lo “defraudaron” cuando lo hicieron firmar un memo que establecía un acuerdo de empresa conjunta por tres años de duración, el cual y según los documentos legales, se extendió sin su consentimiento.

En una contrademanda presentada en marzo de 2020, el cordobés pidió a la corte del condado de Miami-Dade que afirmara que el acuerdo de empresa conjunta se había rescindido “correctamente”. A través de una orden de 13 páginas, el juez William Thomas dictaminó que el plazo del memo-acuerdo de la empresa conjunta expiró el pasado 20 de febrero de 2021. Y agregó que “incluso si el lenguaje de los contratos relevantes respaldaba la interpretación ofrecida por Big Ligas del término del memo-acuerdo (que claramente no lo hace), el acuerdo no podría aplicarse porque constituiría una restricción ilegal del comercio y conduciría a resultados absurdos”.

Dos años después de fundar el sello Big Ligas, Salazar y Oviedo -representados por Matthew Greenberg, Stephanie Chopurian y Ritholz Levy Fields LLP- presentaron una demanda contra el cantautor acusándolo de incumplimiento de contrato y endeudamiento desde que dejó de entregar nueva música a pesar de estar obligado por el acuerdo.

Al mismo tiempo, Londra presentó una demanda acusando a Salazar y Oviedo de fraude y representación negligente, en la que alegó que fue “engañado” para firmar el memo con el que se lanzó Big Ligas, pensando que era la filmación de una escena de un videoclip para una canción suya, que estaba siendo dirigido por Salazar. El equipo legal de Londra estaba dirigido por Helen Yu, abogada especializada en entretenimiento.

En lo que firmó Londra en los comienzos de su carrera, cuando apenas tenía 19 años, otorgaba sus derechos de publicación y composición a la empresa conjunta que cofundó, a través de un acuerdo que determinaba que “grabaría música exclusivamente para la empresa conjunta y asignaría a Big Ligas el 100% de los masters de sus grabaciones y los derechos de autor de publicación, a cambio de una regalía del 55% de las ganancias de Big Ligas (incluidos los anticipos) por las grabaciones (y las reproducciones por streaming), además del 73,3% de las ganancias de Big Ligas (incluidos los anticipos) por composiciones musicales”.

Según la información de los documentos legales, el plazo inicial era de tres años, pero si Big Ligas llegaba a un acuerdo de grabación o publicación con un “sello grande”, se modificaría el plazo inicial del contrato. Durante ese lapso, Big Ligas firmó un acuerdo de licencia por 3 millones de dólares con Warner Music en enero de 2019 para editar el hasta ahora único álbum de Paulo, titulado Homerun.

“La pretensión de la defensa de Big Ligas es sobre la posibilidad de que puedan, unilateralmente, celebrar acuerdos de grabación que podría darles la posibilidad de extender el acuerdo de forma perpetua y forzar a Londra a escribir canciones y grabar música para Big Ligas en contra de su voluntad y para siempre”, afirmó el juez según relevó Billboard.