Raquel Avalos: una vida dedicada al Arte y su transmisión

La destacada artista plástica realiza sus obras experimentando sobre diferentes objetos con variadas técnicas y estilos. Conversó con Mayoría sobre su trayectoria y los proyectos que prepara actualmente.

Sus inicios en el arte y su interés por él se dan desde muy pequeña. Recuerda que sus juegos cotidianos los hacía con lápices, hojas, y cuadernos porque amaba pintar lo que observaba tanto jugando en la plaza o simplemente los dibujos que pasaban por la televisión. 

Tanta era su atención que también en el colegio, cuando terminaba sus copias o culminaban todas lecciones, dentro de su mochila tenía su cuaderno de dibujo, para seguir creando. «Así crecí, y desde que tengo uso de razón me gusta el arte, y siempre admire todo lo que era pintura, teatro, música, baile», subraya.

Raquel nos comenta que los artistas que más influyeron en ella, y de quienes más disfruta ver las obras son Diego Velázquez, Peter Paul Rubens, Rembrandt.  Los mismos influyeron en su arte de manera muy significativa, su curiosidad nacía al ver el uso de las sombras, las luces y las figuras, que ellos plasmaron en cada escena. 

Ellos retrataban escenas de conversación, de juego, personas cocinando, bailando. «De una escena cotidiana me imaginaba y deliraba pensando en que será que están haciendo». Para la artista, todas estas pinturas cuentan historias de familias y sus vidas que lograron causarle muchas emociones. 

«Yo decía que también iba a contar historias de mi vida en el lienzo y tal parece que lo estoy haciendo al pintar las bailarinas».

En sus pinturas le gusta plasmar además de los momentos cotidianos, los paisajes que observó en sus recorridos por el interior del país. «Me gusta descubrir cosas de mi país y eso voy pintando, voy llevando al lienzo cosas que me impresionan.»

Sus trabajos retratan sus vivencias, lo que ha ido aprendiendo con el tiempo y su carrera como docente. 

Taller de Arte y Proyectos

Raquel es fundadora del Taller de Arte Raquel Ruiz, donde impartió clases de pintura a niños y adultos, aplicando diferentes técnicas y estilos. La docencia ha sido una parte muy importante de su vida. «Me encanta también la enseñanza, me gusta dar clases a los niños, transmitir a través del arte el amor a la naturaleza, cuidando y valorando nuestro planeta, nuestro mundo, nuestro país».

Pero hubo un cambio, desde el comienzo de la pandemia cerró el taller, después de 32 años de clases y decidió enfocarse en sus obras, «esta colección que estoy haciendo es para transmitir nuestras costumbres y tradiciones.» 

«A mi me sirvió mucho esta pandemia, y creo que también a muchos les ha servido. Yo creo que a todos nos llega un momento en que paramos y decidimos que hacer cuando ya es larga la trayectoria, y piensas «¿ahora en que me enfoco?» .

Raquel sintió que dejó en segundo lugar pintar y transmitir lo que siente y lo que piensa, ya que se enfocó solamente en la enseñanza, pero ahora con la pandemia, y con el cierre que dio a su taller, empezó con sus proyectos personales.

«Me encanta lo que estoy haciendo, además como ya pase muchos años enseñando, ahora me tengo que dedicar a dejar huellas de lo que hice por eso estoy haciendo este proyecto.»

Su proyecto es una colección de obras de danzas paraguayas, la cual tenía como idea principal ser una exposición sobre las danzas típicas paraguayas, costumbres y tradiciones de nuestro país.

Pero terminó convirtiéndose en un proyecto empresarial, que consiste en plasmar las danzas paraguayas en artículos empresariales para regalos. 

«Estoy sublimando mis obras en objetos como termos, tazas, remeras, agendas, anotadores y otros artículos, para así llegar a diferentes puntos del país y el mundo, y así se conozcan nuestras costumbres y tradiciones».

«Estas obras sobre danzas paraguayas que estoy pintando, cuentan un poco sobre mi época de bailarina, que marcó mucho mi vida pues hizo que me interese más sobre nuestras costumbres», señala.

Anteriormente, no pudo desarrollar este proyecto debido al tiempo que compromete, ya que Raquel investiga y viaja para conocer los lugares históricos, museos, «pregunto y consultó a las personas, no solo pinto, busco compenetrarme con la historia», subraya.

Elección del tema y su proceso creativo

«Realmente cuando elegí este tema, fue justamente, con el fin de proyectar sobre la danza paraguaya. Se me presenta la idea de que no muera esto, no mueran las costumbres en nuestro país». 

La artista siente que estamos siendo invadidos por diferentes culturas, que traen sus costumbres e idiomas y siente que vamos eliminando lo nuestro y desapareciendo como nación. «Recuerdo que en mi época, se respetaba tanto el himno como los festejos patrios, se bailaban las músicas paraguayas, se cantaba, se izaba la bandera. Son costumbres muy nacionales que nos identifican como paraguayos.»

«Yo quiero transmitir en mis obras las costumbres y tradiciones de nuestro país porque son las que nos identifican».

Un ejemplo claro que Raquel encuentra es lo que ocurre con la danza paraguaya, «cuando se habla del baile de la botella, automáticamente dicen «Paraguay», o muestran y bailan con nuestra bandera». 

La artista señala que se centró en el tema de las danzas paraguayas porque lo conoce a fondo, ya que también es profesora de baile recibida.

Comenta que lo que más disfruta de su proceso creativo es investigar sobre lo que se está usando ahora en la danza paraguaya, «nosotros usábamos algunos trajes típicos, si bien ahora son los mismos trajes típicos, también van utilizando otros modelos más modernos, donde hay una fusión entre lo antiguo y lo moderno». 

Investigar e indagar sobre estos aspectos, ver qué es lo que se usa actualmente, que telas, para ella es muy interesante y atrapante. «Nunca deja de usarse lo que es el Ñandutí, Encaje Ju, los bordados y te demuestran porque en esos trajes también se transmite la artesanía nuestra».

Con respecto a otra colección que presentará más adelante, está viajando por el interior para la colección de iglesias. Ya visitó y recorrió varios pueblos para sacar fotos, asi también visitó algunos lugares históricos, «me encantó conocer mi país a fondo para que pueda yo llevar a la pintura de una manera más real». En el proceso de sus obras, también disfruta de viajar y ver, en «forma real» los paisajes y edificios.

«Yo podría ver por internet pero me encanta ir a mirar, entrar en el edificio, ver la textura, aunque reconozco seguramente mis pinturas no llegaran al fondo de todo eso, pero yo quiero tener esa inspiración», resalta.

Raquel vivió durante mucho tiempo en el extranjero, teniendo su infancia y parte de su adolescencia en Buenos Aires donde añoraba demasiado al Paraguay.

«Creo que más que volver a dar talleres lo que me gustaría en cualquier momento sería dar una gran exposición que trascienda y que pueda dejar un gran legado para mi país, en el que tanto me gusta vivir.»

«Hacer este trabajo es muy satisfactorio para mi», finaliza diciendo la talentosa artista plástica. Raquel sigue cumpliendo con su propósito de inmortalizar y sembrar en sus pinturas un poco de la cultura paraguaya, compartiendo un poco de su alma guaraní a cada hogar.