Moderna comienza las pruebas de su vacuna contra el VIH

La farmacéutica estadounidense Moderna empezó a probar su vacuna experimental contra el virus de inmunodeficiencia humana (VIH) en humanos el pasado 25 de agosto.

Según la solicitud enviada por Moderna al registro de ensayos clínicos de los Institutos Nacionales de Salud de EEUU, en la fase 1 de los ensayos participarán 56 adultos sanos de entre 18 y 50 años de edad que no tienen VIH. El objetivo será probar la seguridad de la vacuna y buscar una respuesta inmunitaria básica. La vacuna candidata es funcionalmente similar al sistema de ARN mensajero (mRNA, por sus siglas en inglés) que también utiliza la vacuna de Moderna contra la COVID-19.

Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de EEUU (CDC), explican en su sitio web que «las vacunas de ARNm enseñan a nuestras células a producir una proteína, o incluso solo una porción de una proteína, que desencadena una respuesta inmunitaria dentro de nuestro organismo».

Los científicos han estado investigando el potencial de las vacunas de mRNA, pero las vacunas de Pfizer y Moderna contra la COVID-19 son las primeras que se han utilizado en humanos.

En un artículo publicado por Science Alert se detalla que Moderna probará dos versiones de su nueva vacuna candidata, llamada oficialmente mRNA-1644 (la variante se conoce como mRNA-1644v2-Core). Esta es la primera vacuna de mRNA contra el VIH que se prueba en humanos.

Habrá cuatro grupos como parte del ensayo: dos recibirán una combinación de las versiones de la vacuna y dos recibirán una u otra.

«En esta etapa inicial, el ensayo no es ‘ciego’, lo que significa que todos los que reciben la vacuna sabrán lo que están recibiendo. Eso es porque en este momento los investigadores no están tratando de determinar qué tan bien funciona la vacuna. Esta primera fase durará aproximadamente 10 meses, y solo quieren asegurarse de que sea segura y que genere una respuesta inmune básica”, explicó el medio.

Si la vacuna de Moderna logra superar esta primera fase de pruebas, ambas versiones aún deberán pasar por los ensayos de fase 2 y fase 3 para determinar qué tan bien funcionan en la prevención de la infección por VIH en la población en general.

Otros tratamientos para curar el VIH

Para el 2020 unas 37.6 millones de personas en todo el mundo estaban infectadas con el VIH, según las estadísticas del Programa Conjunto de las Naciones Unidas sobre el VIH/sida.

Si bien es cierto que la enfermedad ya no es la sentencia de muerte automática que alguna vez fue, las personas afectadas deben tomar medicamentos de por vida.

En los últimos años, dos hombres, conocidos como los pacientes de ‘Berlín’ y ‘Londres’, parecen haberse curado de la enfermedad después de someterse a trasplantes de médula ósea de células madre para tratar el cáncer. Se trata de un hombre estadounidense de nombre Timothy Ray Brown y un venezolano llamado Adam Castillejo.

Sin embargo, los expertos explican que se trata de un método muy arriesgado y costoso que no resulta efectivo en todos los pacientes.

«Si bien estos casos de trasplante de médula ósea proporcionan una ‘prueba de concepto’ de que el VIH se puede curar, un trasplante de médula ósea es un procedimiento de alto riesgo, intensivo y costoso que se realiza solo para tratar afecciones potencialmente mortales en ausencia de otras opciones de tratamiento”, explica un artículo de la revista The Body.

Ahora, un equipo internacional de investigadores cree que puede haber un tercer paciente que ya no muestra signos de infección después de haber sido sometido a un régimen de medicamentos diferente.

Se trata de un brasileño de 34 años que no ha sido identificado y fue diagnosticado con el VIH en 2012.

Como parte del estudio, se le administraron varios medicamentos antivirales potentes, incluidos maraviroc y dolutegravir, para ver si podían ayudarlo a eliminar el virus de su cuerpo.

El hombre ha pasado más de 57 semanas sin tratamiento contra el VIH y continúa dando negativo en las pruebas de anticuerpos contra el virus.

Ricardo Díaz, experto en enfermedades infecciosas de la Universidad de Sao Paulo, dijo a la agencia de noticias AFP que el paciente podría considerarse libre de la enfermedad.

«Lo importante para mí es que teníamos un paciente que estaba en tratamiento y ahora está controlando el virus sin tratamiento», subrayó el especialista.

Díaz también explicó que el método de tratamiento de su equipo necesita más investigación pero es una vía más ética para los enfermos graves de VIH que el trasplante de médula ósea.