Clínicas se mantiene totalmente colapsado

El incremento de contagios de los últimos meses se ve reflejada en la saturación de los servicios de salud, tanto públicos como privados y sobre todo en la cada vez más creciente demanda de atención especializada en cuidados intensivos.

El Dr. Federico Fretes, jefe de Sala de la Terapia C, de Contingencia Respiratoria del Hospital de Clínicas, expuso que están completamente colapsados, con un panorama poco alentador considerando el aumento de la población adulta joven que requiere de internación, sumado a las crisis en la provisión de oxígeno.

Clínicas cuenta con tres salas de Terapia Intensiva de Adultos, dos salas, B y C exclusivas de Contingencia Respiratoria Covid-19, con capacidad de 8 camas cada una y la Sala Polivalente con capacidad para 9 camas, totalizando así 25.

“Absolutamente todo ocupado, tenemos las 16 camas con pacientes covid y las 9 polivalentes al 100% de ocupación”, lamentó.

MÁS CASOS GRAVES EN POBLACIÓN ADULTO JOVEN

Según las estadísticas de la Dirección General de Vigilancia de la Salud, a nivel país, el 57% de los internados ahora tienen menos de 60 años.

Sobre la franja etaria de pacientes Covid internados en las UTI del Hospital de Clínicas, el Dr. Fretes señaló que el número prevalece en personas de entre 40 a 55 años de edad; contrario al año anterior, en que la mayoría de los pacientes internados rondaba los 65 años en adelante.

“Penosamente tenemos que decir que estamos con un rango de edad bastante disminuido por ahora, en el que el avance del virus afecta mayoritariamente a pacientes adultos jóvenes de 40 años para arriba y alcanzando ocasionalmente a mayores de 60 años”.

Otro factor determinante de la cadena de contagio se da con las transmisiones del virus dentro del seno familiar, en donde por ejemplo se han observado casos de familias enteras ingresadas al mismo tiempo, o que al salir de alta uno de sus integrantes, ingresan otros para internación hospitalaria.

PROVISIÓN DE OXÍGENO

La Covid19 no solo impide el paso del aire a los pulmones. Sino que también mantiene asfixiado a nuestro debilitado sistema sanitario de salud con la crisis en la provisión de oxígeno.

Sobre ese punto, el terapista admitió que se encuentran en situación crítica. “Anteriormente para que tengan una idea, se hacían una o dos recargas semanales del tanque de oxígeno. Pero ahora necesitamos por lo menos de dos recargas diarias. Realmente estamos en una situación muy crítica en cuanto a la provisión de oxígeno, desde el fabricante, los proveedores y eso nos tiene trabajando al límite”.

Sobre cómo la enfermedad afecta socioeconómicamente a los pacientes internados y sus familiares, el médico manifestó que afortunadamente en el Hospital Escuela los usuarios cuentan con la asistencia de programas como Pytyvo, Servicio Social, la Diben y fundaciones como “Santa Librada”, que ayudan en cierta medida a solventar el costoso tratamiento que implica la enfermedad.

“El paciente de UTI requiere de muchos días de internación, y para el familiar es muy desgastante económicamente pues les cuesta muchos sostener esta situación, más aún que acá llegan pacientes muy pobres que requieren de la asistencia de los programas de ayuda social y de lo que puedan darnos las personas solidarias con donaciones de medicamentos, de aquellas personas que vencieron la enfermedad y han salido del alta o aquellos que penosamente perdieron algún familiar y deciden donar a quienes más necesitan. Y eso se refleja en que todos los pacientes reciben la medicación y los familiares también ponen de su parte agotando esfuerzos para conseguir lo que solicitan los médicos.”

En cuanto a la cantidad de profesionales terapistas indicó que en el Hospital trabajan con el personal justo, pese a que en dichas filas también los médicos y enfermos caen enfermos o tienen parientes enfermos.

“Tenemos a veces colegas que están trabajando en nuestra terapia y con su mamá o papá internado en cuidados intensivos de otro hospital; y en una situación normal digamos, este terapista debería estar acompañando a su familiar, pero tampoco podemos prescindir de ellos, y tienen que continuar trabajando porque ya estamos al límite también con los reemplazos, tenemos personal que no ha disfrutado siquiera de vacaciones porque no pueden salir ahora mismo y comprenden, hacen el esfuerzo y se ponen la camiseta para batallar contra el virus todos juntos, postergando ese derecho que tienen para poder brindar una atención digna en el intento de salvar vidas”.