El Papa endurece las leyes contra los abusos sexuales en la Iglesia

Una nueva revisión del Código de Derecho Canónico cuenta con un artículo específico contra los crímenes de pederastia, una ayuda reclamada durante años por las víctimas.

El día de hoy, el Vaticano ha anunciado una revisión del Código del Derecho Canónico que endurece las reglas contra los clérigos que abusan sexualmente de menores y adultos vulnerables. La reforma, la más extensiva en cuatro décadas, incluye un artículo específico que señala que la pederastia es un delito contra la dignidad humana y que puede comportar la expulsión del estado clerical, una reclamación que las víctimas pedían desde hace años. 

La novedad jurídica castigará de igual manera a todos los clérigos que obliguen a los menores a participar en actividades pornográficas, así como quienes conserven, exhiban o divulguen imágenes pornográficas de menores o personas vulnerables. Es la primera vez que la ley eclesiástica reconoce como criminal el método utilizado por los abusadores de construir relaciones con sus víctimas para luego explotarlas sexualmente.

La disciplina penal eclesiástica no era revisada desde 1983, es decir, desde que fue promulgada por Juan Pablo II. El papa Francisco ha considerado ahora que era «evidente» que se necesitaban cambios. «Muchos han sido los daños que ocasionó en el pasado la falta de comprensión de la relación íntima que existe en la Iglesia entre el ejercicio de la caridad y la actuación de la disciplina sancionadora», ha admitido el Pontífice.

El trabajo de revisión, que inició Benedicto XVI en el 2007, tiene la intención de que los obispos sigan esta nueva ley que entrará en vigor en diciembre para reducir el número de casos en que la imposición de un castigo se dejaba a discreción de las autoridades eclesiásticas. Esto, según el Papa, favorecerá «la unidad de la Iglesia en la aplicación de las penas, sobre todo respecto de los delitos que provocan mayor daño y escándalo en la comunidad». 

Esta discreción durante mucho tiempo había permitido que los obispos y superiores religiosos investigasen adecuadamente y sancionasen a los sacerdotes abusadores. Ahora queda claro que pueden ser responsables si les encubren.

Además de endurecer las normas contra los abusos sexuales a menores y adultos vulnerables, el Código incorpora delitos como el tentativo de ordenar a las mujeres, el registro de las confesiones, la consagración eucarística con finalidad sacrílega, la corrupción en actos de oficio o la administración de sacramentos a personas a quienes les están prohibidos.

Otra novedad es que establece la posibilidad de aplicar la pena de suspensión a todos los fieles, y ya no solo a los clérigos, como fundadores de movimientos religiosos laicos o administradores de iglesias. La nueva ley indica que pueden ser igualmente castigados si abusan de su autoridad para incurrir en crímenes sexuales, con castigos como perder su trabajo, multas o expulsión de las comunidades. También se ha cambiado el plazo de prescripción de delitos para agilizar la conclusión de los procesos.

Las penas se podrán aplicar a todos los fieles, y no sólo a los clérigos

En la cumbre inédita contra los abusos sexuales celebrada en el 2019 en el Vaticano, las víctimas exigieron una definición clara de las agresiones sexuales en el Derecho Canónico, ya que hasta ahora, como denunció Marie Collins, una víctima irlandesa que dimitió de la comisión vaticana contra la pederastia, sólo había una «vaga ley canónica hablando contra los delitos del sexto mandamiento» (no cometerás adulterio).

Durante años las víctimas, pero también abogados y obispos, habían protestado porque la ley eclesiástica no les permitía adecuadamente afrontar los procesos por abusos sexuales a menores. El Vaticano ha ido introduciendo pequeños cambios a lo largo del tiempo, y también Francisco promulgó una nueva ley para castigar a los superiores y obispos encubridores. Ahora el nuevo Código del Derecho Canónico incorpora estos cambios en un paso determinante para luchar contra una lacra que persigue a la Iglesia desde hace décadas.