Los beneficios de rodearse de plantas durante la pandemia

Varias personas han incorporado a sus hogares y lugares de trabajo diferentes tipos de plantas, cuyos beneficios van más allá de lo estético, pues contribuyen en aspectos emocionales y psicológicos, según señalan los expertos.

Las plantas han adquirido un lugar especial durante la pandemia, ya sea en la esquina de un apartamento, en una terraza, en los jardines o en lugares tan poco usuales como la cocina o los baños.

El repentino aumento en la adquisición de plantas se ha registrado en diferentes países como Argentina, Chile, Colombia, España y Estados Unidos, entre otras, donde los comerciantes han registrado un sustancial incremento en sus ventas. 

¿Qué hay detrás de este acercamiento a las plantas en medio de la pandemia?

Para la psicóloga argentina Ailin Tomio, especialista en ciencias del comportamiento y directora ejecutiva de la firma DESPa Method, las personas al pasar mayor tiempo en sus hogares comenzaron a adaptarlos para que fueran más cómodos y les permitieran sentirse más relajados y seguros.

La experta señala que a diferencia del arte o cualquier otra imagen creada por el hombre, la apreciación sobre la naturaleza es mucho más homogénea entre la gente. Mientras una obra de arte puede ser apreciada por unos y rechazada por otros, según su personalidad y gustos, esto no suele ocurrir con la naturaleza, cuya apreciación y valor es más compartida de una misma manera entre gran parte de la sociedad. 

Por su parte, Carlos Andrés Gantiva, profesor del Departamento de Psicología de la Universidad de los Andes, señala que las plantas cumplen una doble función: actividad de dominio y actividad de agrado. Gantiva asegura que en medio de la monotonía vivida en los confinamientos las plantas se convirtieron, para algunos, en actividades gratificantes y distintas.

“Cuando regamos una planta o cuidamos a un animal implica dominio, hacerlo bien, es bueno, genera sensación de confianza, una sensación de logro y eso es muy importante para la salud mental”, destaca el experto.

Un estudio publicado el 13 de junio de 2019 en la revista Scientific Reports reveló que un mayor contacto con la naturaleza o con entornos naturales como parques, bosques y playas se asocia con una mejor salud y bienestar.

El estudio indicó que vivir en áreas urbanas más verdes estaba asociado con menores “probabilidades de enfermedad cardiovascular, obesidad, diabetes, hospitalización por asma, angustia mental y, en última instancia, mortalidad”.

A ello, Tomio agrega tres beneficios de estar rodeados de naturaleza: beneficios psicológicos, físicos y sociales. “Tiene que ver con la disminución de la carga mental, relajación, disminución del estrés, una sensación de estar seguros y de tener mayor certidumbre, mejoras en el estado de ánimo y reducción de la ansiedad”, explica la experta en cuanto a los beneficios psicológicos.

En cuanto a los físicos, según Tomio, se asocia la naturaleza o ambientes naturales con la activación del sistema nervioso parasimpático, “la parte de nuestro cuerpo que nos hace estar más tranquilos, que nos relaja, la disminución de nuestro ritmo cardiaco, etc.”.

“En tercer lugar, beneficios sociales. Los estudios tienden a mostrar que somos menos agresivos cuando estamos rodeados de naturaleza que cuando estamos en ambientes más urbanos y en general esto está relacionado a los beneficios psicológicos. Si estás menos estresado, vas a ser menos agresivo a la hora de reaccionar”, agrega.

Otro estudio, titulado ‘Naturaleza y salud mental: una perspectiva de servicios ecosistémicos’ publicado en la revista especializada “Science Advances”, señala la relación de la naturaleza con una mejora del sueño y la reducción del estrés. Según el texto, los beneficios en el sueño y el estrés pueden implicar un menor riesgo de enfermedad mental.

El estudio destaca que la experiencia de estar rodeado de naturaleza está asociada con una menor incidencia de otros trastornos como la ansiedad, el déficit de atención y trastorno de hiperactividad (TDAH) y depresión, pero reconoce que varios de estos beneficios varían debido a factores como el nivel socioeconómico, el género y la edad.

La edad, a propósito, puede tener un rol importante. Para Gantiva, el cuidado de las plantas, así como de mascotas, puede ayudar en el proceso educativo de niños y adolescentes. Según el experto, enseñar a un niño a cuidar de otro ser vivo como una planta, puede ayudarle a aprender sobre la responsabilidad.

También, debido a este creciente interés nació el diseño biofílico, el cual se ha convertido en una tendencia arquitectónica y artística que busca incorporar aspectos de la naturaleza dentro de los espacios urbanos con el fin de mejorar la sensación de las personas con las estructuras, según resalta la revista especializada Architectural Digest.

Uno de sus mayores representantes es The Royal Children’s Hospital by Bates Smart, un hospital infantil en Australia que ha demostrado los beneficios del contacto de los pacientes con la naturaleza. Allí las personas hospitalizadas ubicadas en habitaciones con vista a la naturaleza muestran una mayor rapidez en su recuperación.

Así como la cercanía a la naturaleza tiene sus beneficios, el estar distanciados de ella por mucho tiempo tiene sus efectos negativos. Según Ailin Tomio, en las ciudades estamos sobrecargados de estímulos, pues los lugares construidos para vivir están llenos de información.

La directora ejecutiva de DESPa Method explica que la naturaleza es un contexto donde los cambios son más lentos y hay menos estímulos. “Este entorno permite a las personas entrar a un nivel neuronal llamado la red neuronal de default o red neuronal por defecto (RND), un modo donde el cerebro puede estar relajado y reflexivo al no tener que resolver una tarea en el mundo exterior”.

“Cuando entramos en ese sistema (RND) eso tiene repercusión fisiológica, nos relajamos, nuestra cabeza puede relajarse e involucrarse en pensamientos reflexivos. Elimina la tensión de estar procesando información de distintos lugares del medioambiente (urbano)”, concluye la experta.