Una vida dedicada al deporte y la preparación física

El profesor Miguel Ángel Alfonso Paiva es quizás uno de los preparadores físicos más comprometidos con el deporte del Paraguay. Su formación y trayectoria lo llevaron a entrenar atletas de las más variadas disciplinas, desde rugby, hasta fútbol e incluso tenis, integrando por una década el equipo de Paraguay que estuvo en primera división de la Copa Davis.

Su nombre es considerado como una leyenda viviente en la preparación física y no es para menos, ya que tiene más de medio siglo entrenando a deportistas y al parecer no tiene la intención de tirar la toalla en un largo tiempo.

“Hace 53 años que estoy en esta profesión, aun no pienso dejarla, aun me siento con ganas y fuerzas”, exclama el Prof. Alfonso Paiva en entrevista con Mayoría.

SUS INICIOS

Fotografía tomada al Profesor Alfonso en 1980.

En el año 1968 se graduó como Profesor Superior de Educación Física en la Educación Física de las Fuerzas Armadas, cando la institución era exclusivamente para oficiales militares egresados de instituciones de formación militar, y personal que cumplió el Servicio Militar Obligatorio.

“Me cupo la oportunidad de ser Cimeforista, entonces tuve la posibilidad de ingresar. Yo contaba con 25 años. Inicié el curso, eran cursos intensivos de 6:00 a 18:00, 12 horas diarias y teníamos que estar disponibles para cualquier evento, cuando es una institución militar acatamos las órdenes, entonces éramos movilizados para cualquier evento deportivo o arbitrajes de eventos, atletismo o eventos colectivos”, nos relata.

Durante su formación no solamente entrenaban en lo físico, también se formaban para ser jueces de distintos deportes. “Era durísimo, no había feriados ni fines de semana. Había que estar dispuestos a todos”.

Y es justamente esa formación estricta lo que lo llevó a abrazar la profesión como uno de los más destacados de su generación. “Fui egresado y aprendí muy bien lo que significaba la disciplina, el factor preponderante para el éxito en todas las facetas de la vida, y más en esto que conlleva voluntad y sacrificio para la actividad física”, complementa.

Fotografía tomada en la Escuela de Educación Física de Río de Janeiro.

Su sobresaliente desempeño lo hicieron formar parte del grupo de egresados que fue a la Escuela de Educación Física en Rio de Janeiro, ubicada a los pies del Pan de Azúcar, para una especialización en atletismo.

“Esa formación nos ayudó muchísimo para estar al día con nuestra preparación y a estar al día para poder formar a futuros instructores”, destaca.

Tras esta experiencia, finalmente empezó a ejercer la docencia y es lo que hizo durante casi toda su vida, como instructor de Metodología de Entrenamiento y Atletismo.

“Durante los primeros años, los más novatos en la instrucción estábamos a disposición para las comisiones de servicio del interior. Pude conocer mucho del país así, localidades chaqueñas, además de otras poblaciones como Juan de Mena y Cordillera, luego estuve en Encarnación entre 1973 y 1975”, relata.

“Ser profesor de educación física era una actividad de apóstoles, porque en el interior no existían casi profesores del rubro, formados y con títulos, eran solo personas idóneas o deportistas”, subraya.

Teniendo en cuenta esta realidad, de la falta de maestros calificados, en los primeros años de la década del 70, solicitó oficialmente al Comando en Jefe de las Fuerzas Armadas la participación de civiles en la Escuela de Educación Física, “para poder cubrir a toda la república con personal formado en esa institución”, sostuvo. Una vez que su iniciativa tuvo éxito, los intendentes de cada ciudad enviaron a sus mejores candidatos y así el interior empezó a contar con verdaderos profesionales en educación física.

DE LA DOCENCIA AL ENTRENAMIENTO DE EQUIPOS

La historia de vida del Profesor Alfonso Paiva está hecha a base de innumerables equipos y atletas que le tocó entrenar. Recuerda que fue llamado dos veces para integrar el plantel de la Selección Paraguaya de Fútbol cuando estaba bajo la dirección de Silvio Parodi.

A finales de los 70 y principios de los 80, integró el equipo de fútbol de salón del Club Olimpia, que compitió en el Panamericano disputado en México, uno de los gratos y desafiantes recuerdos que tiene de su paso por la institución franjeada.

Pretemporada con el equipo de Copa Davis en los 80.

Poco después, esa misma década, el Profesor Alfonso Paiva se integraba a uno de los equipos más destacados del deporte paraguayo, el que ascendió a la primera división de la Copa Davis encabezado por el mítico Víctor Pecci, donde estuvo prestando servicio como preparador físico durante más de 10 años, hasta el 1992.

También participó de la selección paraguaya de Hockey de césped Femenino, y luego el plantel de Rugby del Curda cuando estaba en etapa inicial y hasta los acompañó a una gira en la Meca de ese deporte, Sudáfrica, donde se midieron a numerosos equipos para ganar experiencia.

“Actualmente cumplí 30 años de servicio activo en las fuerzas armadas, me retiré como Teniente Coronel en 1996 y a partir de ahí tengo siempre vínculos con mi institución madre y ya con trabajos particulares”, comenta visiblemente emocionado.

El equipo del Curda durante un entrenamiento en Sudáfrica.

Durante toda su carrera, nos cuenta que compartió en gimnasios de todos los tipos y hasta formó el suyo propio, primeramente en el Parque Caballero de Asunción y luego estuvo durante como 15  años en el Seminario Metropolitano. “Últimamente, de mayo del año pasado, estoy en mi domicilio, continuando con mi pasión, trabajo que lo adopté desde el principio y realmente me siento muy cómodo, nací para esto”.

UNA EXPERIENCIA ÚNICA

De entre toda su eterna historia, recuerda con mucho cariño una iniciativa que la concibió durante su estadía en Encarnación en la década de los 70: crear una carrera de postas de 365 kilómetros, desde esa ciudad hasta Asunción, un desafío físico nunca antes visto en el país.

Para ello fueron convocados todos los alumnos de 16 a 18 años del departamento de Itapúa. “Hicimos una competencia departamental con todos los colegios, y de todo ese conjunto escogimos a los mejores corredores y organizamos esa carrera en postas, de Encarnación a Asunción, tramo que cubrimos en 24 horas 15 minutos”, recuerda.

Primeras pruebas de la carrara de postas de Encarnación a Asunción.

Cada atleta corría durante 3 kilómetros, con un tiempo límite de 13 minutos, hasta que tomaba la posta otro atleta. “Eran 25 atletas que se turnaban cada 3.000 metros y se repetía la ronda después de 75 km; o sea 5 veces bajaba un atleta a correr”, detalla.

La carrera inició el 1 de noviembre de 1974 a las 2:00 AM y culminó a las 2:15 AM del siguiente Día, frente al Cementerio de la Recoleta.

Para estimular a los atletas a participar, se ofrecían becas de estudios para carreras universitarias, pero como todo gran emprendimiento, esa fue la primera y última vez que se realizó, ya que la burocracia terminó por acabar con la iniciativa. “Lastimosamente ese año cumplí mi servicio y nunca más nadie movió eso. Tengo recuerdos muy lindos de esa prueba”.

SU LEMA

Como toda leyenda, el Profesor Alfonso Paiva tiene un lema que lo acompaña en su día a día.

“Con frecuencia, me pregunta la gente, y yo en forma jocosa les defino mi profesión; nos sentimos demasiado bendecidos, para mí, el entrenador es el único que tiene la licencia de ganarse la vida con el sudor de la frente ajena”, nos cuenta entre risas.

Selección femenina de Hockey.