Un grupo armado asesina a dos periodistas españoles en Burkina Faso

Se trata de David Beriain y Roberto Fraile, los cuales estaban en la zona grabando un documental sobre caza furtiva. Un grupo de hombres armados asaltó el convoy de los reporteros en dos camionetas y una decena de motos.

Los periodistas españoles David Beriain (redactor) y Roberto Fraile (camarógrafo), que se encontraban en Burkina Faso grabando un documental, han sido asesinados, después de que el convoy en el que viajaban por el este del país sufriera este lunes el ataque de un grupo armado.

El Ministerio de Asuntos Exteriores confirmó inicialmente que estaban “en paradero desconocido”, junto a otras dos personas, un irlandés (también informador) y un burkinés, igualmente desaparecidos. Sin embargo, la ministra Arancha González Laya ha dicho tras el Consejo de Ministros que las identificaciones de los cuerpos de los muertos en el ataque -cuyo número se desconoce- ha permitido saber que los informadores están entre los fallecidos, a la espera de una última confirmación por parte de uno de los familiares. 

El ataque fue confirmado por fuentes de seguridad, una de las cuales asegura que los occidentales desaparecidos “son dos españoles y un irlandés, todos ellos periodistas-instructores que trabajan para una ONG de protección del medio ambiente”.

El ataque se produjo sobre las nueve de la mañana del lunes en la carretera que une Fada N’Gourma y Pama. Los reporteros habían acudido a esta zona, próxima al parque nacional de Arli, para rodar un documental sobre la lucha de las autoridades burkinesas contra la caza furtiva. El convoy, integrado por dos vehículos tipo pick-up y unas 20 motocicletas en los que viajaban periodistas, agentes medioambientales y una escolta militar de seguridad, partió por la mañana de la localidad de Natiaboani y se detuvo en el kilómetro 60. Los españoles desaparecidos habían descendido de una de las pick-ups y manipulaban un dron para tomar fotografías aéreas cuando comenzó el ataque.

Aunque se desconoce, de momento, la autoría de este acto violento, Burkina Faso sufre ataques yihadistas desde abril de 2015, cuando miembros de un grupo afiliado a Al Qaeda secuestraron a un guardia de seguridad rumano en una mina de manganeso en Tambao, en el norte del país, que aún sigue desaparecido.

La región más afectada por la inseguridad es la del Sahel, situada en el norte y que comparte frontera con Mali y Níger, aunque la inseguridad se ha ido expandiendo a provincias limítrofes, y desde el verano de 2018 afecta también al este del país.

Los actos terroristas se atribuyen con frecuencia al grupo local burkinés Ansarul Islam, a la coalición yihadista del Sahel Grupo de Apoyo al Islam y los Musulmanes (GSIM) y al Estado Islámico en el Gran Sáhara (EIGS), que atacan también en Mali y Níger.

Como consecuencia de la violencia, Burkina Faso sufre la crisis de desplazados que más rápidamente crece en el mundo, con más de un millón de personas fuera de sus hogares (más de uno por cada 20 habitantes).