¿Cómo se vincula el Covid con la contaminación?

En el Día Mundial de la Tierra, líderes de todo el mundo y especialistas explican cómo la degradación del ambiente en manos del ser humano ha generado la aparición de nuevas epidemias que amenazan el orden sanitario mundial.

La emergencia sanitaria mundial que transitamos debido al COVID-19 sucede en un momento de alerta sobre el cambio climático y sobre la creciente pérdida de biodiversidad. Por eso el Día Mundial de la Tierra cobra cada vez más importancia. 

De acuerdo a un informe sobre biodiversidad y pandemias elaborado por 22 expertos líderes de todo el mundo, que propone un cambio transformador en el enfoque global para hacer frente a las enfermedades infecciosas, las pandemias en el futuro surgirán con más frecuencia, se propagarán más rápidamente, tendrán mayor impacto en la economía mundial y podrían matar a más personas que COVID-19. Los expertos coinciden en que escapar de la era de las pandemias es posible, pero esto requerirá un cambio radical en el enfoque para pasar de la reacción a la prevención.

Actualmente se estima que otros 1,7 millones de virus actualmente “no descubiertos” existen en mamíferos y aves, de los cuales hasta 827.000 podrían tener la capacidad de infectar a las personas. “No hay un gran misterio sobre la causa de la pandemia de COVID-19 —o de cualquier pandemia moderna—. Las mismas actividades humanas que impulsan el cambio climático y la pérdida de biodiversidad también generan riesgos de pandemia a través de sus impactos en nuestro medio ambiente”, dijo el doctor Peter Daszak, presidente de EcoHealth Alliance y del taller de la IPBES.

“Cambios en la forma en que usamos el suelo, la expansión e intensificación de la agricultura, y el comercio, la producción y el consumo insostenibles perturban la naturaleza y aumentan el contacto entre la vida silvestre, el ganado, los patógenos y las personas. Este es el camino que conduce hacia las pandemias”, advirtió Daszak.

Según los datos revelados por el informe, el riesgo de pandemias puede disminuir significativamente si se reducen las actividades humanas que impulsan la pérdida de biodiversidad, mediante una mayor conservación de las áreas protegidas y medidas que reduzcan la explotación insostenible de las regiones de alta biodiversidad. Esto reducirá el contacto entre la vida silvestre, el ganado y los humanos, y ayudará a prevenir la propagación de nuevas enfermedades.

“La abrumadora evidencia científica apunta a una conclusión muy positiva. “Tenemos una capacidad cada vez mayor de prevenir pandemias, pero ahora mismo la forma en que las estamos abordando ignora en gran medida esa capacidad. Nuestro enfoque efectivamente se ha estancado: todavía dependemos de los intentos de contener y controlar las enfermedades después de que surgen, a través de vacunas y tratamientos. Podemos escapar de la era de las pandemias, pero esto requiere un enfoque mucho mayor en la prevención además de la reacción”, subrayó Daszak.

Ahora, ¿cuáles son los factores ambientales que impulsan la aparición de nuevas enfermedades? De acuerdo al informe “COVID 19: llamado urgente para proteger a las personas y la naturaleza” -lanzado por la Organización Mundial de Conservación (WWF) y difundido en Argentina por la Fundación Vida Silvestre Argentina, son: el comercio y consumo de animales silvestres, la deforestación y conversión de ambientes naturales y la expansión de actividades agrícolas y ganaderas no sustentables.

“Esto deja en evidencia que la forma en que producimos y consumimos fomenta el contacto cercano con diferentes especies silvestres, lo que propicia que muchas enfermedades se traspasen de los animales a los humanos. De acuerdo con el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), una nueva enfermedad infecciosa emerge en los humanos cada 4 meses, de las cuales el 75% provienen de animales”, dicen desde la fundación.

Salvar la tierra

Diferentes estudios nos están alertando, hace décadas, que nuestra forma de consumir y producir está destruyendo la naturaleza a un ritmo mucho más rápido de lo que puede recuperarse. Las actividades humanas ya han alterado de manera significativa 3/4 de la tierra y 2/3 del océano, generando graves consecuencias para nuestra salud y nuestro bienestar.

Manuel Jaramillo, Director General de Vida Silvestre, reflexionó: “Este 22 de abril reforcemos la necesidad de un Nuevo Acuerdo Global Por la Naturaleza y las Personas, orientado a un cambio de paradigma en nuestro vínculo con el planeta, para cambiar los actuales patrones de producción y consumo, detener el cambio de uso del suelo y fomentar la toma de decisiones políticas y económicas respetando los límites del planeta. Buena parte de las prácticas agrícolas, ganaderas y pesqueras son insostenibles, debemos modificarlas para producir los alimentos que requerimos conservando la biodiversidad”.

La importancia pensar políticas ambiciosas

Los expertos calculan que el costo de reducir los riesgos para prevenir las pandemias es 100 veces menor que el de reaccionar a tales pandemias, lo que “proporciona fuertes incentivos económicos para un cambio transformador”.

El costo probable del COVID-19 de USD 8 a 16 mil millones a nivel mundial hasta julio de 2020, se estima además que sólo en Estados Unidos esta cifra puede alcanzar los USD 16 mil millones para el cuarto trimestre de 2021. Los expertos calculan que el costo de reducir los riesgos para prevenir las pandemias es 100 veces menor que el de reaccionar a tales pandemias, lo que “proporciona fuertes incentivos económicos para un cambio transformador”.

En 2019, antes de la llegada de la pandemia de la COVID-19, PNUMA ya advertía en su informe anual: “Nuestra salud estará cada vez más amenazada si el mundo no toma medidas urgentes para frenar y reparar los graves daños causados al medio ambiente. La contaminación del agua, del aire y los desechos químicos amenazan la integridad de los seres humanos y hasta su capacidad para reproducirse”.

Este año la Asamblea General de las Naciones Unidas inició la “Década de la Restauración de Ecosistemas”, indicando que para cumplir los objetivos de Desarrollo Sostenible para el 2030 y evitar el cambio climático

En cuanto al medio ambiente, resulta necesario implementar prácticas productivas compatibles con la conservación y restauración de nuestros ambientes naturales para asegurar la equidad en el acceso a los recursos naturales, en reconocimiento de los derechos humanos, y protegiendo la biodiversidad -que es la base del sistema productivo-, con un uso eficiente de los recursos naturales y la energía. 

El 22 de abril no es solo para recordar, sino para tomar conciencia de los actos que llevan a dañar el medio ambiente y a no preservarlo.