Si el ritmo de vacunación continúa igual, Paraguay tardaría más de 6 años en inmunizar a la población

Desde el domingo 11 hasta el 18 de abril se aplicaron 33.705 vacunas. En ese periodo murieron 564 personas a causa del coronavirus según los reportes del Ministerio de Salud. Si bien estos datos se corresponden con la posibilidad del gobierno de conseguir vacunas y la cantidad de contagios que se registran, nos sirven a modo de referencia para tener un panorama de la situación.

Utilizando datos de la semana pasada, tenemos un promedio de 4213 vacunados y 71 decesos por día.

Ahora bien, la población a ser inmunizada no corresponde necesariamente a la población total del país, ya que la vacunación se realiza solo a mayores de 18 años. Según el presidente Mario Abdo Benitez, de los 7.200.000 paraguayos alrededor de 2.500.000 son menores de 18 años, por lo que no precisarían de la vacuna. Si bien los datos oficiales difieren levemente, a efectos prácticos utilizaremos los números brindados por el presidente.

Al restar a los menores del total de la población, obtendríamos que la población que debe ser vacunada es de 4.700.000 personas. Considerando que las vacunas aplicadas en el país precisan de dos dosis, consideramos entonces que se precisa un total de 9.400.000 vacunas contra la COVID-19. De este número podríamos restar 77.964 dosis que ya fueron aplicadas por el Ministerio de Salud. Quedarían así 9.322.036 vacunas que aplicar.

Al ritmo de vacunación de la semana pasada (4213 dosis por día) Paraguay aplicaría las 9.322.036 dosis en 2212 días, lo que representa un período de 6.06 años. Si el ritmo de vacunación continúa como la semana pasada se aplicarán 1.074.347 dosis hasta el final del año, un 12.2% de lo necesario. Así, alrededor de 570.000 personas estarán vacunadas.

Si el ritmo de muertes siguiera constante, para fin de año morirían 17.977 personas. Para el final del 2022, Paraguay contaría con más de 69.000 decesos a causa del virus.

Existen muchos factores que inciden en la cantidad de muertes por COVID, así como existen variables que marcan el ritmo de vacunación. Por lo tanto, es imposible que el ritmo de vacunación y de muertes se mantenga constante, pero esto no impide que podamos esbozar un panorama del futuro si la situación no cambia. Por ello, es sensato concluir que el ritmo de vacunación de nuestro país es muy bajo, y que para evitar llegar a un número demasiado elevado de muertes es preciso acelerarlo.