En su mensaje pascual, el Papa llamó a promover el reparto de vacunas, especialmente en los países más pobres

El Pontífice dedicó su homilía pascual a los enfermos de coronavirus, a los migrantes y a las personas que debido a la pandemia viven en la precariedad.

Tras celebrar la misa del Domingo de Resurrección dentro de la basílica -no desde el balcón de la fachada de San Pedro como marca la tradición debido a que toda Italia está confinada estos días- el Papa Francisco rogó que «el Señor dé consuelo y sostenga las fatigas de los médicos y enfermeros» y destacó que «todas las personas, especialmente las más frágiles, precisan asistencia y tienen derecho a acceder a los tratamientos necesarios».

«Esto es aún más evidente en este momento en que todos estamos llamados a combatir la pandemia y las vacunas son una herramienta esencial en esta lucha», indicó.

En el espíritu de internacionalizar las vacunas, «insto a toda la comunidad internacional a un compromiso común para superar los retrasos en su distribución y para promover su reparto, especialmente en los países más pobres», clamó el pontífice ante los poco más de 200 fieles presentes.

El Papa Francisco en la Bendición Urbi et Orbi de Pascua 2021. Foto: Vatican Media

Criticó que «a pesar de todo, y es escandaloso, los conflictos armados no cesan y los arsenales militares se refuerzan».»Este es el escándalo de nuestros días», agregó.

Afirmó que «Cristo resucitado es esperanza para todos los que aún sufren a causa de la pandemia, para los enfermos y para los que perdieron a un ser querido».

Asimismo, abogó para que «el Señor inspire la acción de las autoridades públicas para que todos, especialmente las familias más necesitadas, reciban la ayuda imprescindible para un sustento adecuado».

Recordó Francisco que «desgraciadamente, la pandemia ha aumentado dramáticamente el número de pobres y la desesperación de miles de personas» y pidió esperanza «para tantos jóvenes que se han visto obligados a pasar largas temporadas sin asistir a la escuela o a la universidad, y sin poder compartir el tiempo con los amigos».

El Papa Francisco celebró la Santa Misa en la Basílica de San Pedro y posteriormente impartió la bendición Urbi et Orbi.
Fotografía: Vatican Media

También mencionó «a los emigrantes que huyen de la guerra y la miseria» y pidió «que no les falten signos concretos de solidaridad y fraternidad humana».

Como suele ser habitual en los mensajes que preceden las bendiciones Urbi et Orbi de Navidad y de Pascua, Francisco repasó los males del mundo y los conflictos en curso.

«¡Todavía hay demasiadas guerras y demasiada violencia en el mundo! Que el Señor, que es nuestra paz, nos ayude a vencer la mentalidad de la guerra», dijo Francisco, quien abogó para que los prisioneros en los conflictos, especialmente en Ucrania oriental y en Nagorno-Karabaj, «puedan volver sanos y salvos con sus familias» y se inspire «a los líderes de todo el mundo para que se frene la carrera armamentista».

Explicó que «en diversos lugares, muchos cristianos han celebrado la Pascua con graves limitaciones y, en algunos casos, sin poder siquiera asistir a las celebraciones litúrgicas» y pidió oraciones para que «estas restricciones, al igual que todas las restricciones a la libertad de culto y de religión en el mundo, sean eliminadas y que cada uno pueda rezar y alabar a Dios libremente».