4 años del 31-M: Cronología del atentado a la democracia que Cartes no pudo realizar

La mayor crisis política de los últimos tiempos sucedía hace 4 años, cuando por medio de una sesión irregular senadores colorados, liberales llanistas y del Frente Guasu aprobaron el proyecto de enmienda de la constitución para permitir a Horacio Cartes ser reelecto. Este hecho desató movilizaciones ciudadanas que culminaron con la quema del congreso y el asesinato de Rodrigo Quintana.

El 13 de enero del 2017, dirigentes colorados presentaron al Tribunal Superior de Justicia Electoral 360.000 firmas solicitando la reelección vía enmienda constitucional. Solo se requerían 30.000, pero en una demostración de fuerza decidieron presentar 13 veces más firmas, aunque luego se descubrió que miles de ellas eran falsificadas, pertenecían a personas fallecidas, o estaban duplicadas.

Cambiar la reelección vía enmienda era errado desde un principio: el artículo 290 de la constitución nacional expresa que «No se utilizará el procedimiento de la enmienda, sino el de la reforma, para aquellas disposiciones que afectan al modo de elección, la composición, duración de los mandatos…». Así, la reelección tenía que haberse planteado por medio de una reforma constitucional, pero el tiempo era insuficiente para que Cartes pudiera ser reelecto en las siguientes elecciones.

Así, el cartismo no encontró otra vía que la enmienda para permitir al jefe de movimiento seguir siendo presidente. La iniciativa encontró un freno en el congreso, donde varios sectores se mostraron en contra de la enmienda y expresaron que la rechazarían. Ante esto, la ambición cartista encontró apoyo en los senadores llanistas y del Frente Guasu.

El 28 de Marzo, el senador Julio Velázquez, entonces vicepresidente segundo de la cámara, actuó como presidente en una sesión en la que dio entrada al proyecto de enmienda y al cambio del reglamento interno de la cámara. Esta sesión fue considerada ilegal, pues no fue convocada por el presidente del senado, el finado político liberal Robert Acevedo.

El 31 de Marzo se realizó una sesión irregular en la oficina de la bancada del Frente Guasu, en la que 25 senadores aprobaron las modificaciones y la enmienda. Es importante considerar que tanto la entrada al proyecto de enmienda, la modificación del reglamento interno, y la sesión en que fueron aprobadas, se desarrollaron de manera irregular. Pero la percepción ciudadana estaba dividida, ya que el conglomerado de medios de Cartes buscaba manipular la información y darle legitimidad a lo realizado por los senadores.

La crispación política alcanzó su momento cumbre ese día, en el que miles de manifestantes se congregaron alrededor del congreso y exigieron el respeto a la constitución. Las protestas llevaron a la quema del congreso, que luego fue saqueado por personas debido a la inacción de la policía.

Una vez que el edificio se encontraba en llamas, la policía decidió actuar y reprimir a los manifestantes, que se refugiaron en diversos lugares aledaños. Posteriormente, se dieron enfrentamientos en todo el microcentro, en los que se registraron múltiples heridos. La policía llegó hasta la sede del partido liberal en el centro de la capital, donde manifestantes se refugiaban para protegerse de la policía.

La policía ingresó al edificio y disparó a Rodrigo Quintana, quien murió en el instante. El asesino fue el policía Gustavo Florentín, quien efectuó el disparo con escopeta que impactó en la espalda de Rodrigo Quintana. Según la fiscalía, Florentín actuó por cuenta propia y sin recibir ordenes de nadie, por lo que quedaron excluidos de la investigación los verdaderos responsables de su asesinato.

A 4 años del intento de golpe a la democracia, es importante recordar cómo se dieron las cosas para poder reconocer una maniobra antidemocrática en el futuro. La ambición política de uno de los hombres más ricos del Paraguay hizo que compre (o alquile) un partido político, medios de comunicación, y una bancada del principal partido de oposición, pero aún así, Horacio Cartes no pudo lograr que se permita su reelección. El 17 de abril, Cartes anunció que renunciaba a ese objetivo, cerrando uno de los capítulos más oscuros de la democracia paraguaya contemporánea.