El Papa reduce el sueldo del personal del Vaticano para afrontar la crisis

A partir del 1 de abril, la remuneración de los cardenales de la Santa Sede se reduce en un 10 por ciento con respecto al último salario pagado.

El papa Francisco ha ordenado la rebaja de un 10 por ciento de los sueldos de los cardenales, un 8% de los jefes y secretarios de dicasterios (los ministerios vaticanos) y un 3% de los religiosos, mientras se mantiene la nómina de los laicos, ante la situación económica que arrastra el Estado.

En un comunicado oficial dado a conocer el pasado 23 de marzo, el sumo pontífice asegura que la crisis sanitaria «ha afectado negativamente todas las fuentes de ingreso» de la Santa Sede y del Vaticano y explica que los costes de personal constituyen «una partida importante de gastos».

Se trata de «tomar medidas para la contención de gastos para el personal de la Santa Sede, la Gobernación del Estado de la Ciudad del Vaticano y otros organismos relacionados» con un Motu propio, un documento firmado por el pontífice.

También en el periodo comprendido entre el 1 de abril de 2021 y el 31 de marzo de 2023 se suspende el devengo de los incrementos de antigüedad de dos años, excepto para los empleados laicos desde el primer al tercer nivel del escalafón, es decir, los sueldos más bajos.

Estas disposiciones, además de a todos los trabajadores de la Curia, del Governatorato (el Gobierno de la Ciudad del Vaticano) y de otros entes relacionados, se aplican también al Vicariato de Roma, a las basílicas papales de San Pedro en el Vaticano, de San Juan de Letrán y de Santa María la Mayor, así como a la Fábrica de San Pedro y a la basílica de San Pablo de Extramuros.

El presupuesto de la Santa Sede aprobado para 2021 será el más restrictivo de la historia reciente de la Santa Sede y, a pesar de ello, se esperan cerca de 50 millones de deuda.

De acuerdo con la agencia AFP, la administración central de la Iglesia católica registró en 2020 un agujero fiscal de 90 millones de euros (106 millones de dólares) y la Santa Sede utilizó sus reservas para cubrir las necesidades y no tener que recurrir a la venta de sus numerosos inmuebles.