La antipolítica de lo que no puede ser cumplido

Por: Miguel Ángel Montaner

La política para ser divertida, debe ser seria. Seria, en el sentido de tener una actitud responsable hacia algo y no como algo al que le faltase alegría.

La política versa específicamente sobre nuestras relaciones de mando y obediencia; puede poner en juego nuestra vida y nuestro patrimonio; nuestra dignidad de personas racionales, y por racionales, libres.

Es tanta y estrecha la relación recíproca entre mando y obediencia , que el primer principio esencial de la política nos dice que nunca se debe «mandar» algo que no ha de ser «obedecido»; no se debe «ordenar» algo que no ha de ser «cumplido»; ni se debe «enunciar» nada de cumplimiento imposible.

Y, ¿Qué estamos haciendo en política?

Estamos pidiendo alegremente, sin seriedad alguna, el imposible –material y espiritualmente, cuantitativa y cualitativamente, constitucional y legalmente, racional y prácticamente– juicio político «simultáneo» al presidente y al vicepresidente de la república, agregando –para ser aún más irresponsables— elecciones anticipadas, cosa en la que ni siquiera soñaron nuestros constituyentes más líricos.

Un buen líder, jefe, comando, crea primero las condiciones objetivas para que su «orden» se cumpla, si no lo logra no ordena nada (salvo en la guerra del chaco, cuando el Mariscal Estigarribia fue advertido por su estado mayor de que las «condiciones objetivas» para un operativo exitoso no estaban dadas en uno de sus flancos, él les contestó diciéndoles «no se preocupen, allí está el coronel Rafael Franco»)

Es poco serio, triste y vergonzoso, lo que solemos escuchar que se enuncia en nuestro ámbito político, en el cual se quiere enseñorear la elemental e irresponsable anti política.