Conociendo a Piscis. Parte II (Hombre Piscis)

Siguiendo con la presentación de fragmentos interesantes del libro "Los signos del zodiaco y su carácter" de Linda Goodman, esta vez presentamos la segunda parte del carácter de Piscis, enfocada en el Hombre piscis.

Trata de desenmarañar tu rosado estado anímico para asegurarte de que ese muchacho Piscis con quien estás a punto de salir a nadar a la luz de la Luna sabe cuándo sube la marea. Si la toma en buen momento, tienes toda la suerte que puede tener una mujer. ¡Adelante, hacia la fama y la fortuna! Pero si por casualidad tu galán Piscis no puede ver la marea porque tiene los ojos llenos de polvo de estrellas, y la deja pasar… bueno, será mejor que te advierta que esos bajíos neptunianos pueden desembocar en algunos de los momentos más angustiosos que te toque vivir.

Un Piscis puede ser todo lo que tú quieres encontrar en un hombre… o todo lo que no quieres encontrar en él. Si hablamos de negocios, la marea es sinónimo de oportunidad; necesita una decisión firme, acción determinada y capacidad para ahogar los viejos sueños empapados que obstruyen el éxito. El problema es que hay hombres Piscis que no reconocerán la marea alta, por más que esté lamiéndoles los pies.

Sin embargo, hay esperanza; donde hay vida, siempre hay esperanza. Aunque el mundo necesite desesperadamente de su imaginación encantadora, llega un momento en que Piscis tiene que pararse a pensar sobre la forma de ganarse los garbanzos. Una vez que lo hace, le sale bien, porque la intuición neptuniana, unida a su mente despierta, puede orientarle hacia objetivos sensatos que le reporten la fama y el reconocimiento, e incluso la riqueza y la inmortalidad.

Si para los veinticinco años más o menos no ha reconocido la marea en sus negocios, francamente… no pongas muchas esperanzas en su futuro. ¿Te parece injusto? Bueno, digamos entonces a los treinta y cinco, pero ya estás corriendo un riesgo. Cuando he dicho que no pongas muchas esperanzas en su futuro, quería decir contigo, como esposa… con la rutina familiar. Su futuro personal puede ser más o menos satisfactorio.

No, si yo no digo que no vayas a ser feliz en las horas románticas. Romanticismo es, precisamente, lo que jamás le faltará a ningún Piscis que haya nacido en este mundo. Es casi el aire que respira. Lo que pasa es que no sirve para sustituir las espinacas ni los zapatitos del bebé, ni tu salud mental. En su sabiduría, los planetas se ocupan de semejantes complicaciones de la vida dando la mar de oportunidades a este tipo de Pez soñador y mundano, hasta convertirlo en su protegido. Si encuentra quien le patrocine, hombre o mujer (el último caso es más posible, pero puede ser cualquiera de los dos), puede llegar a convertirse en un gran compositor, un gran pintor, un gran escritor… o por lo menos un gran tipo. Pero, ¿cómo encontrar quien le patrocine, y menos si es una mujer, teniéndote a ti y a todos los paquetitos de alegría y a los peces de colores y todo lo demás que obstruye la artística simplicidad de su existencia?

Tendrás que admitir que así la cosa no funciona. Mejor que vayas diciéndole adiós desde ahora. Llorarás un poco, y es posible que te duela, y profundamente, incluso. Pero será menos doloroso que estar casada con un sueño andante y parlante, y tener que hacer frente al dueño de la casa sin tener en el bolsillo otra cosa que buenos deseos. Eso sí que duele.

Ahora podemos ocuparnos del otro, del que ha sabido tomar a tiempo la marea. Es evidente que tiene un atractivo fantástico para cualquier chica; siempre hay la posibilidad de que te resulte un Einstein o un George Washington, que será una maravilla.

La cuestión es que un Pez que se esfuerza por remontar la corriente tendrá múltiples oportunidades de poner a tus pies esos dones gemelos de la fortuna y la fama. Y en otros sentidos también, es todo un hombre.

Un hombre Piscis no tiene prejuicios; Piscis escasea en acusaciones frías y abunda en cálida tolerancia. El varón de Neptuno posee una rara simpatía de espíritu. Sus amigos confían en él y no se preocupan nunca de que algo pueda escandalizarle; hace falta una bomba de demolición para escandalizar al Pez.

El Pez es curioso, pero totalmente a prueba de escándalos.

Si una vez se le pide específicamente que se guarde algo bajo la aleta, el Pez se callará la boca y será de fiar, de modo que puedes confiarle tus secretos más siniestros.

Trata de no meterse en lo que no le importa, aunque esté continuamente abrumado por los problemas de amigos, parientes y vecinos, que fluyen hacia él atraídos por su don de escuchar. También tu sentirás la tentación de confiarle tus pequeñas preocupaciones:

Si hay algo que un marido o un novio Piscis no necesita, es que lo carguen de más tribulaciones. Ya ha recibido bastantes a lo largo de todo el día. A montones. Cuando está contigo, necesita un alivio. El varón no tiene la intención de abusar del Pez; simplemente, no se dan cuenta de que la naturaleza de Neptuno es tan receptiva que se empapa de todas las vibraciones que hay a su alrededor, buenas o malas, alegres o terribles, oscuras o luminosas. Esa vida de esponja espiritual puede ser psíquicamente agotadora, cualquier místico te lo dirá.

La gente de Piscis suele necesitar largos periodos de descanso. El alma de Neptuno debe estar sola a veces, para que pueda dejarse atravesar por brisas refrescantes que curen las heridas de todos esos problemas vividos a través de otros y la devuelvan a su individualidad serena e impoluta. Por ello, nunca incomodes a un hombre Piscis en sus momentos de silencio, que los necesita como el pan. Si tiene ganas de estar solo o de salir a caminar solo, déjale que vaya. Demasiada soledad de dos puede arruinar la belleza del amor de Piscis, que necesita espacio para crecer sin enmarañarse.

Recuerda que el Pez es sensible y que es fácil herirle. Su timidez se debe a que percibe dolorosamente sus propias limitaciones, sean cuales fueren, y las siente agudamente. Necesita saber que sus virtudes son reconocidas por alguien a quien admira; tú. Jamás debes de alentarle y estimularle.

Es probable que haga incursiones por el yoga y el zen, o que experimente con las ciencias ocultas, y también que se interese por la astrología y la numerología, e incluso por la reencarnación.

Hay algunos neptunianos que vociferan un poco por la casa, pero son inofensivos.

Aunque a él mismo le resulta difícil sondearse, Piscis no tiene problema para ver con toda claridad las sutilezas ajenas. Engañarle es difícil; con una mirada llega hasta el otro lado. Pero cuando se le ocurra, puede engañarte a ti, con alguna argucia que tiene y que le permite mantener sus asuntos personales al abrigo de escrutinios demasiado curiosos.

Habrá veces en que te diga que había ido a la tintorería, aunque en realidad había salido a comprar cigarrillos. ¿Por qué? No lo sé, realmente. Ni él tampoco. Es una suerte de engaño leve del cual Piscis, lo mismo que Géminis, disfruta aparentemente. Déjale que tenga sus pequeños misterios.

No tendrá grandes arrebatos de celos o, si los tiene, como es por naturaleza un actor excelente (si se le permite que practique) pretenderá haberlos superado. Pero, con toda su cualidad tierna y poética, es un hombre, de manera que, una vez dicho y hecho todo, esperará que le seas técnicamente leal. Sin embargo, es posible que tú tengas que dominar tus celos, porque el Pez tendrá afectuosos amigos de ambos sexos y acudirá a su llamada, a veces a horas insólitas.

Es sociable por naturaleza, no puede evitarlo, y es un rasgo peligroso si tú eres del tipo violentamente posesivo. Una chica Aries o Leo haría bien en perseguir algún otro rayo de luna. Piscis admira la belleza y de vez en cuando puede quedarse mirando un par de lindas piernas. Pero con un poco de esfuerzo extra, tú puedes mantener eso dentro de los límites, y tu recompensa será un encanto de marido, a la vez romántico como amante y un perfecto compañero para hablar de cualquier cosa que se te ocurra.

Los niños encontrarán en él un compañero divertidísimo. Ocúpate de las palmadas, que él escuchará sus problemitas; ocúpate de que tengan la ropa y las narices limpias, que él les tendrá mentalmente activos, y así todo funcionará perfectamente.

No desdeñes jamás los sueños de este hombre, porque no lo perdonará ni olvidará.

Enamorado, Piscis necesita apoyo emocional, es decir, que le brinden renovada tranquilidad y confianza, pero también que tú no busques apoyo en él por males y agravios imaginarios En el corazón de Piscis la esperanza fluye eternamente. No la frustres, que si la cultivas con ternura puede inundarte de suerte a manos llenas.

Sírvele un sueño para el desayuno, una buena broma para el almuerzo y Chopin para la cena, y Browning para el café. Con eso serás dueña de la situación. No tengas miedo de zambullirte, que el agua está deliciosa.