La mujer paraguaya debe conquistar la política “desde lo colectivo”

La Dra. Sarah Cerna Villagra, quien es docente e investigadora en Ciencia Política, sostiene que Paraguay debe atravesar por cambios estructurales para que la mujer pueda ocupar el espacio que se merece dentro de la política y los cargos de poder. Hace un llamado a todas las mujeres a seguir escalando y formándose para cumplir con su rol protagónico en la evolución de la sociedad paraguaya.

La especialista en política e investigadora de la participación de las mujeres en la política y la sociedad, dijo a Mayoría que hay diversos aspectos a trabajar para que la mujer paraguaya pueda posicionarse en la política.

“Se reconocen las conquistas de las mujeres en el día de la Mujer Paraguaya y en el Día Internacional de la Mujer, pero en el día a día, las mujeres sufren una constante opresión y segregación laboral y política, también empresarial y en otros ámbitos de poder”.

Asegura que se deben realizar cambios institucionales. Expone que en Paraguay el último cambio en materia política que se realizó fue en 1996 en lo referente a las cuotas de género de los partidos políticos. “Como lo dicen otras colegas, como Line Bareiro y Lilian Soto, estas medidas afirmativas fueron más bien un techo y no un piso para la participación política de las mujeres. No se ha avanzado desde esa reforma electoral”, resalta.

Estos cambios que menciona, deben reflejar la constitución demográfica de las mujeres en Paraguay, ya que representan al 50 % de la población, pero esto no se ve reflejado en la distribución del poder, ya que las mujeres ocupan menos del 18% de los cargos de elección popular.

“Hay que hacer cambios para incorporar apoyos en el ámbito político, respecto a las candidaturas. No se puede dejar a las mujeres en los últimos lugares de las listas o mandarles a distritos perdedores; donde el partido siempre pierde, mandan a las mujeres. Se tienen que hacer cambios en cuanto a las relaciones de poder, las mujeres están en las bases del partido, en la militancia, pero no en los puestos de poder”, afirma.

Estas modificaciones también deben ser en el ámbito social, afirma la especialista. “Lo que vimos recientemente en Paraguay, por ejemplo, en tema de las violencias de género debemos dejar de considerarlos como casos relacionados al ámbito privado y cuestiones de pareja y hay que ponerse a pensar que es parte de una cultura y una educación dentro del ‘patriarcado’ y la ‘misoginia’. Mientras el patriarcado posiciona al hombre como alguien privilegiado y a la mujer como subordinada, la misoginia tiene que ver con todo este desprecio hacia la vida de las mujeres, a lo relacionado con lo femenino”, expone.

También dice que se debe cambiar este modelo de cultura, que no es exclusivo de Paraguay, y, que alrededor del mundo “le ha costado la vida a las mujeres, quienes han pagado un costo muy alto en términos de discriminación, opresión y violencias”.

Acota que también tiene que ver con lo educativo: “Tenemos que hablar de ciencia, de profesiones y de roles de género con los niños y niñas, en el sentido de no subordinar a las mujeres al ámbito de lo privado, para que no crean que su único espacio es la casa y su única misión es la maternidad. Pero también hay revalorizar el espacio privado, es decir, los cuidados, el trabajo doméstico y la reproducción de la vida, a la par que hay que posicionar a las mujeres en el ámbito público”.

Para Cerna, estos cambios deben hacerse de manera imperativa, se deben cuestionar estos roles y proporcionarle herramientas a las mujeres para que puedan acceder a todos los espacios.

ESCASA PARTICIPACIÓN EN POLÍTICA

A nivel América Latina y mundial, la participación de las mujeres en la política es muy baja, lamenta Cerna, ya que de acuerdo a las estadísticas, solo entre el 20 y 25 por ciento de los cargos de elección popular son ocupados por ellas, principalmente en cargos en el Congreso Nacional en el caso de países unitarios, o congresos federales en los países federalistas. “Hay contadas excepciones como México, Argentina y Bolivia, donde las mujeres alcanzaron la paridad, alrededor del 45 al 50 por ciento de los cargos en el congreso, sin embargo, a nivel de los gobiernos estatales o gobernaciones, la posición es mucho más baja, entre el 10 y el 15 por ciento y en alcaldías o intendencias es lo mismo, menos del 15 por ciento de participación femenina. Esto nos habla se da términos generales en América Latina, pero esta tendencia se repite en Paraguay”.

Respecto a nuestro país, en el Congreso, en las gobernaturas e intendencias no hay más del 15% de mujeres, es decir hay menos de 2 mujeres por cada 10 cargos electivos. “Esto es preocupante, es una situación que requiere medidas más importantes, como se han hecho en otros espacios, tales como aumentar las cuotas o hacer un cambio constitucional como en México, hacer cambios culturales-educativos mucho más importantes para incorporar a las mujeres en la distribución del poder, en el ejercicio del poder, porque esto es una cuestión de democracia y justicia social. Somos la mitad de la población, debemos ocupar la mitad de los cargos y también podemos decidir sobre cuestiones relevantes en la política que no solo afectan a las mujeres, sino también a otras poblaciones vulnerables. Porque nosotras no solo legislamos para las  mujeres, no hay una única agenda, cuando las mujeres entramos en política, la agenda se diversifica”, afirma.

Esta participación tan baja se da a lo largo de la historia democrática. “Actualmente estudio a los Gabinetes presidencial cuál ha sido la conformación de estos, desde los perfiles de los y las ministras y la distribución por sexo de los ministerios en los más de 30 años de la democracia paraguaya y he encontrado que menos del 15% han sido  mujeres en todos los gabinetes, desde Andrés Rodríguez hasta Mario Abdo Benítez. La baja participación de nosotras se ve en los cargos de poder de  los tres poderes del Estado».

JUVENTUD, UN POTENCIAL POCO APROVECHADO

Cerna subraya que Paraguay cuenta con un bono demográfico muy importante con respecto a toda la región, ya que hay países como Uruguay donde tienen una carga de población más hacia la tercera edad, mientras que en nuestro país, la población predominantemente es joven.

“Yo creo que ese bono demográfico no se está aprovechando, no se le está sacando todo el potencial que puede tener en cuanto a fortalecimiento del capital humano. La juventud paraguaya, de alguna manera, tiene que hacer este cambio generacional en la manera de hacer política”.

Expone que la crisis por la que atraviesa el país está relacionada con malos manejos de recursos públicos, desvío de fondos, corrupción y  patrimonialismo en el Estado. “Creo que hay una responsabilidad importante en la juventud, tanto en hombres como en mujeres. Pero para las mujeres aparte de la responsabilidad hay que darles herramientas desde el Estado y los partidos para trabajar con sus candidaturas, trabajar con nuevos proyectos, porque el país tiene una crisis importante de representación, la gente considera que las élites ya no representan a nadie y que han cortado ese lazo con la comunidad, por eso se han dado las manifestaciones recientes”.

Cree que esta crisis es una oportunidad que las instituciones tienen que aprovechar, las universidades, los partidos y el Estado, para promover candidaturas y apostar por nuevos proyectos. “Hay que hacer una apuesta por nuevos liderazgos y nuevos proyectos políticos y sociales”.

PENSAR EN COLECTIVO

“A las mujeres no nos falta capacidad para ejercer en política, tenemos los recursos necesarios para desarrollarnos allí, pero no hay oportunidades dentro de las estructuras y no hay condiciones para hacerlo.  Más que querer estar por encima de otros liderazgos, yo creo que con esta crisis actual, estos liderazgos solos se están desgastando, se están haciendo obsoletos y por ello, hay una crisis importante de representatividad de ese modelo de hacer política, que es corrupta, extractivista y violenta porque está despojando al estado paraguayo de lo poco que tiene y a la población de los pocos recursos que tiene, como por ejemplo, medicamentos, educación y atención sanitaria», reflexiona.

Recomienda a las mujeres que hacen política generar alianzas, hablar desde la colectividad, ya que hay desigualdades y violencias que atraviesan a todas. “Como mujer joven, te atraviesa el desempleo; como mujer indígena, te atraviesa la exclusión; como mujer rural, la pérdida de soberanía alimentaria; como mujer política, la falta de espacios; como mujer universitaria, la posibilidad de dejar de estudiar para trabajar porque no te alcanza el dinero. Por eso hay que pensar en alianzas, propuestas políticas y proyectos  desde lo colectivo, pensar en qué nos aglutina como mujeres y qué necesidades nos unen con otros grupos sociales”.

También cree fundamental la generación de empatía y solidaridad y en especial, de sororidad, que quiere decir solidaridad entre mujeres.

“Otra cuestión importante es apoyar a los proyectos que se piensen desde mujeres y para las mujeres y otros colectivos, como los grupos vulnerables y oprimidos históricamente”. Sostiene e insta a las mujeres a seguir trabajando y formándose en temas de derechos humanos, de igualdad de género, de grupos vulnerables, de políticas públicas y de administración pública para ocupar los espacios políticos.

8M Y SU NACIMIENTO DESDE LA LUCHA

Cerna refiere que el 8M tiene una raíz histórica vinculada a la lucha de las mujeres desde el ámbito sindical, que empezó en 1857 con las primeras obreras movilizándose bajo el lema «Pan y Rosas» para exigir mejores condiciones laborales en las industrias de Estados Unidos. Posteriormente, otra fecha importante es el 25 de marzo de 1911 en la cual las pésimas condiciones laborales le costaron la vida a más de 100 obreras en el  incendio de una fábrica textil en Nueva York.

“Mi mensaje para todas las mujeres es que el poder político se conquista desde lo colectivo, no desde lo individual, a través de propuestas democráticas plurales e inclusivas, que estén relacionadas con mejorar las condiciones de las mujeres, pero también de otras colectividades como aquellas oprimidas por su pertenencia étnica, su clase o su edad, por citar algunos ejemplos. Y también se conquista el espacio político a través de la solidaridad entre grupos y entre otras mujeres. Finalmente sostiene que «Tenemos que construir la política con un carácter más comunitario y menos individual. Las mujeres y otros grupos pueden aportar mucho para construir una nueva política y una nueva era para el Paraguay”.

Dra. Sarah Cerna Villagra.

Sarah Cerna Villagra es doctora en Ciencias Políticas y Sociales por la UNAM, México. Máster en Ciencia Política por la Universidad de Salamanca. Licenciada en Ciencia Política por la Universidad Católica de Asunción. Miembro del PRONII del Conacyt como investigadora asociada en el Nivel 2.