¿Es seguro para niños y adolescentes volver a las clases presenciales?

El plan 2021 del Ministerio de Educación contempla una modalidad de clases combinaría la educación a distancia y las clases presenciales con grupos burbujas, teniendo en cuenta que persiste la circulación del Covid-19 y aún no hay vacunas disponibles en el país. Pero, ¿es realmente seguro para los menores volver a clases?

De acuerdo a un informe publicado por la Unicef el pasado mes de noviembre, los niños “educandos” de la pandemia estaban en riesgo, ya que niños y adolescentes menores de 20 años representaban una de cada nueve infecciones por Covid-19 en 87 países, lo que suponía el 11% de los 25,7 millones de contagios notificados por aquellas naciones.

Teniendo en cuenta esta importante cifra, el organismo consideró que las escuelas no serían el principal factor de transmisión comunitaria de la enfermedad, argumentando que los niños pueden adquirirla más frecuentemente fuera del ámbito escolar.

Por su parte, la Organización Mundial de la Salud (OMS), expresó que es importante mantener abiertas las escuelas durante la pandemia de coronavirus, considerando que pueden evitarse los confinamientos si se aumentan las medidas de protección, explicó la Prof. Dra. Sonia Arza, pediatra infectóloga, responsable de la Contingencia Covid-19 en niños del Hospital de Clínicas, quien, sin embargo prefirió tomar con pinzas estas recomendaciones.

“En cierta medida es razonable lo que expusieron, pero hay que analizar el contexto general e individual de esta afirmación, ya que la mayoría de los países llevaron a un confinamiento obligatorio a la comunidad escolar, por lo cual son esperables estos números”, sostuvo la especialista.

Mencionó que lo que se sabe en la actualidad es que por diferentes mecanismos aún no completamente avaladas, “los niños enferman menos que los adultos y se complican menos, sin embargo, también sabemos desde junio del año pasado, que un niño durante la enfermedad e incluso hasta 4 semanas después de haberse recuperado del Covid-19, puede padecer lo que se denomina un Síndrome Multi inflamatorio Sistémico (PIMS) y terminar falleciendo a causa de una infección generalizada o falla cardiaca. Tal vez se dirá que este escenario se da en menos del 4%, pero para una familia ese niño es su 100%”.

Arza manifestó que también hay que tener en cuenta que el niño paraguayo no regresa a su casa donde lo espera una cuidadora joven sin comorbilidades, sino que regresa “al cuidado de tíos o abuelos que en general superan la franja etaria de 60 años y que por lo general sí presentan comorbilidades”, por lo que alerta que a nivel local, ese niño educando puede llevar el virus a ese grupo vulnerable e igualmente desencadenar una problemática en salud familiar.

También expresó su preocupación por las deficiencias en materia de salud y educación que arrastra el país, por lo que le resulta innegable que la pandemia actual está sumando su cuota negativa en este retraso, no obstante, resaltó que volver a las aulas debe ser un tema a ser analizado cuidadosamente y contextualizado a nuestra realidad autóctona, no solo basarse en datos o circunstancias vivenciadas en otros países.

“Nuestra casuística nacional mostró números interesantes de afectación infantil por Covid-19, pese a que nuestros niños no fueron a la escuela. Existen publicaciones del Hospital Pediátrico de Reducto por ejemplo, con datos de niños afectados y fallecidos por la enfermedad, y nosotros en el Hospital de Clínicas, también vivenciamos casos similares. Aparte, hoy día estamos viendo el ritmo de mayor contagio de la enfermedad debido a las nuevas cepas de coronavirus que mutaron y se están diseminando en varios países”, advirtió.

Puso especial énfasis en el relajamiento de las medidas preventivas por parte de gran parte de la población, lo que está causando un nuevo repunte de casos con más de 1000 nuevos infectados y 15 muertes de manera diaria en promedio. “Y si así nos conducimos los adultos, ¿Cómo lo harán nuestros niños?” cuestionó.

La especialista cree que la toma de decisiones claras para el retorno a clases presenciales de los niños deben ser minuciosamente analizados. “Ya que partiendo de nuestra misma cultura, existen varios desafíos que tenemos que rebatir. Entiendo que el niño tiene el derecho de la educación, pero también al mismo tiempo tiene derecho a la salud y a la seguridad de su bienestar”, finalizó.