Fiscalía anuncia que apelará absolución de sacerdote acusado de manosear a una joven

El sacerdote Silvestre Olmedo, acusado por una joven de Limpio por haberla manoseado, fue absuelto de los cargos este viernes, caso que desató polémica. Solo una de las integrantes del Tribunal de Sentencia votó por la condena del religioso. La Fiscalía anunció que presentará una apelación

En decisión dividida, el Tribunal integrado por Leticia De Gásperi, Dina Marchuk y Hugo Segovia, absolvieron al sacerdote, con el fundamento en que no se configuraba una relación de jerarquía entre el Olmedo y la víctima.

La existencia del manoseo fue reconocida por los miembros del cuerpo colegiado, sin embargo, lo que se cuestionó fue que no hubo hostigamiento o acoso sexual debidamente demostrado.

El fiscal Luis Chamorro mostró su desacuerdo con la decisión del Tribunal y anunció que apelarán la resolución del Juicio Oral y Público. “No estamos de acuerdo con lo resuelto. Vamos a esperar que se lea la sentencia, analizaremos y accionaremos con un recurso de apelación”, expresó a radio 1080AM.

Una joven que participaba en las actividades de un grupo juvenil de la Parroquia San José fue quien denunció al padre Silvestre Olmedo, por haberla manoseado en el 2016 aprovechándose de la confianza que había ganado con la víctima.

Los magistrados Segovia y Marchuk pusieron en duda la relación de dependencia o jerarquía entre el acosador y la víctima, por lo que votaron por la absolución, mientras que De Gásperi votó en disidencia, ya que para ella estaba claro que sí había relación de dependencia, por ello el delito se configuraba como acoso sexual.

“No tomé partido con ninguna de las partes. Hay fallos que no satisfacen a la prensa o redes sociales, pero no es culpa del Tribunal, sino del Ministerio Público que debe demostrar con pruebas su acusación”, expresó Marchuk al mismo medio radial, encendiendo aún más la polémica.

Explicó que como la víctima trabajaba de voluntaria, no existía una relación de dependencia jerárquica con el religioso. El cura no era su jefe porque la persona era voluntaria, trabajaba gratuitamente y no cobraba. No hay subordinación y no se puede argumentar que el sacerdote se haya aprovechado de eso”, argumentó.